La Delegación Diocesana de Misiones de Toledo contribuirá con cerca de 33.000.000 de leones sierraleonés (moneda local de Sierra Leona) para los proyectos pastorales, sociales y educativos que el Padre Luis Pérez s.x. desarrolla en Sierra Leona
Durante la visita que ha realizado acompañado de Jesús López Muñoz, Delegado de Misiones de Toledo y Director Diocesano de Obras Misionales Pontificias, profundizó en la fraternidad misionera
El Padre Luis Pérez s.x., misionero javeriano, que en la actualidad desarrolla su labor misionera en Sierra Leona, ha visitado La Puebla de Montalbán, para compartir su testimonio misionero y acercar la realidad misionera a esta localidad toledana. Una visita en la que ha estado acompañado por Jesús López Muñoz que, además de Delegado de Misiones de Toledo y Director Diocesano de Obras Misionales Pontificias, es el párroco de La Puebla de Montalbán.
La profundización en la fraternidad misionera, el conocimiento de los proyectos pastorales, sociales y educativos que el Padre Luis Pérez s.x. desarrolla en Sierra Leona, son algunas de las cuestiones que han podido conocer los pueblanos, descubriendo que los misioneros no son héroes, sino verdaderos portadores del Evangelio y comprometidos con la evangelización en todos los lugares del mundo.
La Delegación Diocesana de Misiones de Toledo reconoce el trabajo y la labor misionera que desarrolla Luis Pérez s.x., junto a los 13000 misioneros españoles que actualmente ejercen su vocación misionera en todos los continentes, entre los que se encuentran 141 misioneros de la Archidiócesis de Toledo, según los últimos datos actualizados por la Dirección Diocesana de Obras Misionales Pontificias.
El Delegado Diocesano de Misiones de Toledo ha querido destacar que la Archidiócesis de Toledo, desde la Delegación de Misiones, contribuirá con cerca de 33.000.000 de leones sierraleonés (moneda local de Sierra Leona) para los proyectos pastorales, sociales y educativos que el Padre Luis Pérez s.x. desarrolla en Sierra Leona.
Es necesario recordar, por ejemplo, que el tratamiento de la malaria tiene un coste de un euro, el sueldo de un profesor es de 80 euros mensuales, una beca anual de estudios es de 125 euros,… cuestiones que también se afrontarán con esta pequeña ayuda, pero que representa la más firme voluntad de la fraternidad misionera universal que se impulsa desde Misiones Toledo.
Para poder contribuir con los proyectos del Padre Luis Pérez s.x., que es Hijo Predilecto de Toledo, pueden hacer donativos en la cuenta bancaria de los Misioneros Javerianos, señalando en el concepto “Proyectos Luis Pérez s.x.”, en el Banco Popular (IBAN ES29/0075/0001/8406/0313/0572). Además, la Delegación de Misiones pone a disposición sus números de cuentas bancarias, que pueden ser obtenidos en www.misionestoledo.org y en el teléfono 925224100 (Extensión 163).
Luis Pérez regresará a Sierra Leona el próximo 5 de septiembre, con la seguridad que cuenta con el respaldo, la oración y la ayuda de la Archidiócesis de Toledo, además de la de todos aquellos que contribuyen y trabajan en la animación y la dinamización misionera.
Así lo indicaba el Padre Luis Pérez, misionero javeriano natural de
Toledo, durante su charla “Sierra Leona después del ébola” que acogía la
parroquia de El Buen Pastor
El misionero
Luis Pérez estuvo acompañado del Obispo Auxiliar de Toledo, Mons. Ángel
Fernández Collado, y el Delegado Diocesano de Misiones, Jesús López Muñoz,
entre un numero público que acogió con cercanía las palabras del misionero.
No son héroes, son misioneros. Uno
de los lemas del DOMUND de las Obras Misionales Pontificias en España que
particularmente en el Padre Luis Pérez s.x. se hace patente. Luis Pérez es
misionero javeriano, nacido en Toledo y vinculado, desde niño, a la Parroquia de
“El Buen Pastor”, donde surgió y creció su vocación misionera. Su trabajo
siempre ha estado vinculado a África, con dos periodos muy intensos en Sierra
Leona, donde tuvo que vivir una guerra civil, en la que fuera secuestrado, y
posteriormente ha vivido el ébola, por eso es un testigo excepcional para
acercar el trabajo de los misioneros a la sociedad.
Por eso ha querido acercar a la
sociedad toledana, con una charla en la Parroquia de “El Buen Pastor”, cómo se
encuentra Sierra Leona después del ébola, además de compartir y dialogar sobre
cómo se encuentra la vocación misionera hoy día. Una charla en la que el Padre
Luis Pérez estuvo acompañado del Obispo Auxiliar de Toledo, Mons. Ángel
Fernández Collado, el Delegado Diocesano de Misiones, Jesús López Muñoz, además
de representantes de la ONG Misión América y la Asociación Entretejiendo,
agradeciendo la colaboración integral de la Parroquia, que con su párroco José
Talavera, que arropó y apoyó la actividad desde el primer momento.
Sobre las situaciones que le ha
tocado vivir en Sierra Leona, el Padre Luis Pérez afirmaba que “prácticamente
me tocó vivir allí toda la guerra y esta vez me ha tocado el ébola, pero
tampoco te lo tomas mal, sino que me toca ver cómo afrontarlo”, pero señalaba
que ante estas situaciones “claro que puedes irte pero la coherencia de vida te
hacer estar ahí, con qué cara voy a irme del país y voy a volver, incluso
cuando hagas poco”.
El misionero toledano también
indicaba que la presencia, el acompañar, el visitar a los enfermos, “siempre ha
ayudado y lo agradecían muchísimo y rezaban por nosotros”. Sin duda “tenemos
que estar a las duras y a las maduras, porque fui secuestrado, teníamos el
convencimiento de que perderíamos la vida, pero sin embargo el testimonio de la
presencia de los misioneros te da un respeto ante la gente que luego sigue”.
Ciertamente “nuestra presencia, la
de los misioneros, es importante, porque la misión, con la variedad de
circunstancias que existen, es sobre todo coherencia y compartir, solidaridad y
presencia, porque la gente entiende perfectamente quién es el misionero”.
Sobre la situación actual después
del ébola, señala que “del ébola ya no se habla, está controlado, y se ha
pasado página, por lo que creo que sí está controlado de verdad, aunque se han
quedado protocolos, porque el problema del ébola ha sido un problema de
ignorancia, pero no solo de Sierra Leona, sino un problema de ignorancia
mundial”. Luis Pérez indicaba que “el primer mes del ébola para nosotros fue
muy duro, incluso más que la guerra, porque en la guerra se oían los disparos y
los cañonazos, por lo que podías moverte de un sitio a otro, pero en el ébola
no sabíamos dónde estaba, ni cómo se transmitía, ni cómo venía…”, situación que
les provocaba “algo de desazón, aunque no de miedo, porque de un día a otro
podías estar muerto”.
El primer problema del ébola era el
“aislamiento, porque en la República Democrática del Congo sabemos que existía
ébola desde hace treinta años, casi todos los años, pero ellos ya sabían que
tenían que aislar, que tenían que aislar una aldea, aunque no sabíamos ni
cuántos quedarían en la aldea ni cuántos morirían, mientras en Sierra Leona
tardó mucho el aislamiento, la ayuda, que si hubiera llegado seis meses antes
se hubieran evitado muchas de las consecuencias”.
En Sierra Leona, actualmente, “la
mayoría de las personas sobreviven por una economía de supervivencia, este
comercio de pequeño mercadillo, que desde la mañana se dedican a vender y con
lo que han ganado compran algo por la tarde, para cocinar la comida del día y
así hasta el otro día, pero al menos comen una vez al día”. Los misioneros en
Sierra Leona entendemos que por ello debe existir una “caridad inversión
constructiva, que genere movimiento, que genere cambios”.
Luis Pérez afirma que sobre la
imagen que en ocasiones se ofrece desde África “todo son patrañas, porque
trabajan mucho, horas en la huerta, horas trabajando para poder comer una
miseria”, pero “la situación no es culpa de ellos, sino del sistema”. De la
experiencia que tuvo con los niños soldados, destaca que “hoy muchos de ellos
son un gran número de albañiles, mecánicos, sastres, que tienen su negocio, que
gracias al programa de los javerianos se encontraron la primera formación y los
primeros medios, porque se dio continuidad”.
“La misión sigue siendo necesaria,
porque en definitiva tenemos que proclamar el Evangelio, acompañar en el
trabajo pastoral, compartir la fe…”, además destacaba que “la misión puede
asemejarse con un camaleón porque tenemos que adaptarnos a cada consecuencia, a
cada situación, a cada persona”.
De la globalización ha indicado cómo
“en el mundo global todo repercute en todo, saber que gran parte de lo que
ocurre en África está en las decisiones que se toman aquí, en las injusticias
del comercio, en los aranceles,…” y en referencia a la inmigración “yo no hago
una reflexión científica, pero solamente uno que haya estado en África un mes y
haya mirado y observado, no se preguntará por la existencia de la inmigración,
sino que comprenderá su existencia, muchos de ellos me dicen Padre si mueren el
30% en el camino, quién no dice que sea uno de los que sí lleguen y se lanzan
para intentar llegar a Europa”.
Finalmente el Padre Luis Pérez
agradecía la cercanía de la Archidiócesis de Toledo y la preocupación que
mostró durante el ébola y en la actualidad, sabiendo que desde la Delegación
Diocesana de Misiones y la Dirección Diocesana de Misiones “cuento con la
cercanía y la oración de todos vosotros”.
Por su parte, Mons. Ángel Fernández
Collado, Obispo Auxiliar de Toledo, como conclusión del acto, tuvo palabras de
gratitud y reconocimiento hacia el Padre Luis Pérez y hacia todos los
misioneros de la Archidiócesis de Toledo y de España, “porque en su vocación
misionera están desgastando y entregando su vida en otros países, desde el
Evangelio, haciendo presente constantemente la Palabra de Dios y la ayuda más
cercana a quien está demandando que podamos compartir nuestra fe y nuestra
vida”. En ese sentido enfatizó “verdaderamente son testimonio de Cristo junto a
todos los hermanos en la fe”.
En Misiones Toledo www.misionestoledo.org se puede
encontrar más información para colaborar y apoyar algunos de los proyectos del
Padre Luis Pérez s.x., que desarrolla con los misioneros javerianos y en
colaboración con la Asociación Entretejiendo.
En la toledana parroquia de El Buen Pastor
(Avenida de Bárber, 28), el próximo viernes, 9 de junio, comenzando con la
celebración de la Eucaristía (20:00 horas) y posteriormente la charla “Sierra
Leona después del ébola”
El Padre Luis
Pérez es natural de Toledo y fue nombrado Hijo Predilecto de Toledo por
unanimidad del Ayuntamiento de Toledo
Sierra Leona es uno de los países
más pobres del mundo, a pesar de sus riquezas naturales. País africano que fue
asolado por una guerra civil de 1991 a 2002 y que le ha tocado vivir las consecuencias
más duras del ébola. En esos dos momentos estuvo en Sierra Leona el Padre Luis
Pérez s.x., compartiendo su fe, su testimonio y su vida, misionero javeriano
natural de Toledo. Luis Pérez Hernández permaneció con decisión, fundada en el
Evangelio, siempre junto al pueblo de Sierra Leona.
Después de tres años de estancia en
ese país africano, el Padre Luis Pérez regresa a Toledo, para dar testimonio y
acercar Sierra Leona a los toledanos, ofreciendo una ponencia que se ha
titulado “Sierra Leona después del ébola”.
Una actividad que se celebrará el
próximo viernes, 9 de junio, en Toledo, en la Parroquia de El Buen Pastor
(Avda. de Bárber, 28), dando comienzo a las 20:00 horas, con la celebración de
la Eucaristía, y posteriormente con el testimonio que ofrecerá en los salones parroquiales,
explicando cómo los misioneros siempre trabajan en los momentos más
complicados, por encontrarse en las periferias geográficas, humanas y
existenciales del mundo.
La Dirección Diocesana de Obras
Misionales Pontificias, la Delegación Diocesana de Misiones de Toledo, la ONG
Misión América, junto a los Misioneros Javerianos y la Asociación
Entretejiendo, invitan a esta actividad, que servirá para ofrecer una merecida
acogida a quien fuera nombrado Hijo Predilecto de Toledo, por el Ayuntamiento de
Toledo, dado el trabajo que como misionero ha desarrollado vinculado siempre a
los misioneros javerianos, a África, en particular Sierra Leona, y Toledo, que
es su ciudad.
Esta actividad también servirá para
agradecer la cercanía de la Archidiócesis de Toledo con los sierra leoneses,
por su colaboración espiritual y material, en los difíciles momentos que Sierra
Leona vivió por el ébola y que aún hoy tiene sus consecuencias, por lo que se
ofrecerán vías de colaboración y cooperación para poder financiar nuevos
proyectos que sirvan para dignificar el trabajo pastoral y social de los
misioneros javerianos en este país.
El misionero javeriano Padre Luis Pérez s.x., natural de Toledo, nos hace llegar una especial felicitación de Navidad desde Sierra Leona
Con alegría compartimos las palabras del Padre Luis Pérez s.x., misionero natural de Toledo, nombrado Hijo Predilecto de Toledo, el pasado mes de enero 2016, quien nos hace llegar palabras de felicitación "en esta Navidad: que estén llenas, para todos vosotros/as, de paz, alegría, cercanía recíproca con familiares y amigos y esperanza de una vida más plena, donde proyectos e ilusiones se vayan haciendo cada vez más realidad y donde todos podamos experimentar el crecimiento, en nuestro entorno y en el mundo en el que vivimos, de la fraternidad, la comunión, el servicio recíproco, la acogida y la alegría de trabajar por un mundo mejor, en conformidad con el significado de estas Fiestas y con los sentimientos que generan".
Además nos cuenta que en Sierra Leona "seguimos bien, también preparando la celebración de la Navidad en las diversas comunidades: Novena, Eucaristía de Medianoche, celebración de la fiesta, reuniones familiares y de amigos…, en estos aspectos son un poco parecidas a las que se celebran por ahí cuando las familias se reúnen y las comunidades cristianas se congregan para alegrarse por la presencia de Jesús, con lo que ello significa, en la vida de cada uno de nosotros y en el mundo".
El Padre Luis Pérez s.x. afirma que "Adviento y Navidad tratamos de vivirlo con esperanza, con la esperanza de que la presencia de Jesús, que mueve corazones y voluntades, propicie para todos y sobre todo para tantos un mundo más fraterno y justo, donde todos puedan vivir con mayor plenitud. La fe en Jesús nos sostiene, nos une, nos da esta esperanza y nos anima a caminar juntos compartiendo alegrías y dificultades que aquí, sobre todo para una buena mayoría son muchas y de todo tipo. En todo caso los ánimos no nos faltan, ánimos que recibimos, en buena parte, de esta gente con la que vivimos y que, a pesar de los pesares, no pierde la esperanza ni la serenidad".
Finalmente el misionero javeriano agradece el "recuerdo, afecto y seguimiento de nuestro trabajo misionero, que es trabajo de todos. Entre todos hacemos posible el anuncio de la Buena Noticia que se hace realidad en el corazón y en la vida de muchos y muchas…".
Compartimos íntegramente la carta que esta Delegación Diocesana de Misiones de Toledo ha recibido del Padre Luis Pérez s.x., en la que desde Sierra Leona nos felicita la Pascua de Resurrección.
Todos los días amanece y cada mañana parece que la esperanza se renueva al tener más tiempo y, tal vez, más posibilidades de que nuestras esperanzas se hagan un poco más realidad. La Pascua es tiempo de esperanza ya que celebramos, y tratamos de vivir, la vida nueva que en Jesús recibimos. La Pascua nos hace recordar, por una parte, el mundo viejo y encerrado en sí mismo en el que muchas veces vivimos, por otra, nos hace añorar la persona nueva y mundo nuevo que nos gustaría ser y en el que nos encantaría vivir.
Con esta esperanza estamos celebrando los acontecimientos Pascuales en nuestra Parroquia y sucursales. Este año, sin la presencia del ébola, la participación ha sido mayor, los ánimos son más positivos y las celebraciones más distendidas…Todos miramos al futuro con esperanza, confiando en la acción del Señor Resucitado en las comunidades y en cada uno y en que esa acción haga crecer en nosotros la fraternidad, la solidaridad, la preocupación de los unos por los otros, el compromiso por hacer crecer un entorno más según el pensamiento de Dios y el modelo y ejemplo de Jesús.
Mirando a nuestro alrededor parece que la realidad no prospera, o lo hace muy lentamente, que la vida a la que todos aspiramos, en comunión con Dios y con los demás, crece poco…, que lo que el Salmo 84 nos dice se hace esperar:”la misericordia y la verdad se encuentran, la justicia y la paz se besan, la verdad brota de la tierra y la justicia mirará desde los cielos…”. Aquí, de forma sencilla y esperanzada, seguimos rezando y celebrando unidos para que, con la fuerza del Señor y nuestro compromiso la realidad vaya cambiando, mejorando… Vamos con retraso en la creación de un mundo mejor, fruto del amor y la fraternidad, fruto de los efectos de la muerte y resurrección de Cristo en nosotros y en el mundo.
Como diría Pedro Casaldáliga: “Es tarde, pero es nuestra hora. Es tarde, pero es todo el tiempo que tenemos a mano para hacer el futuro. Es tarde, pero somos nosotros esa hora tardía. Es tarde, pero es madrugada si insistimos un poco”.
Apreciados amigos y amigas, os deseo una Pascua llena de esperanza, de las bendiciones del Señor y de los frutos de la Nueva Vida que Él nos ofrece para cada uno/a, para nuestro trabajo y servicio, para el mundo…
Con mis mejores deseos de bien, fraternal y cordialmente.
El Arzobispo de Toledo recogió el título de Hijo Predilecto de Toledo del Padre Luis Pérez s.x., misionero javeriano que se encuentra actualmente en Sierra Leona
Características como, señala el Padre Luis Pérez, “la Ciudad de las tres culturas, de la tolerancia, la Escuela de Traductores… todas realidades referentes al encuentro entre los pueblos, el diálogo y el entendimiento”
Cuando la pesadilla del Ebola vuelve a aparecer, según confirma desde Freetown (Sierra Leona) la Agencia Fides de información misionera, después de un año y cinco meses, 14222 casos y 3955 muertes registradas únicamente el Sierra Leona, en Toledo se hacía entrega el pasado sábado del Título de Hijo Predilecto de la Ciudad al sacerdote misionero javeriano Padre Luis Pérez s.x. (actualmente realizando su labor misionera en Sierra Leona), que recogía en su nombre el Arzobispo de Toledo y Primado de España, Don Braulio Rodríguez Plaza, Presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y de Cooperación con las Iglesias de la Conferencia Episcopal Española.
Junto al Arzobispo de Toledo estaban, además, familiares y amigos del Padre Luis Pérez s.x., compañeros de los misioneros javerianos, colaboradores de la Delegación Diocesana de Misiones de Toledo y de la ONG Misión América. Todos ellos unidos, según pidió el Padre Luis Pérez s.x., al saber la concesión del premio, y teniendo muy en cuenta la presencia de Luis, que “con su pelo gris y un corazón muy grande”, como destacó el Arzobispo de Toledo, removió con el testimonio de su vida a todos los asistentes a la entrega de Honores y Distinciones del Ayuntamiento de Toledo.
Desde Sierra Leona el Padre Luis Pérez s.x. ha querido transmitir su gratitud, nuevamente, por este reconocimiento que ha recibido de la Ciudad de Toledo, sintiéndose alegre porque “la elección ha tenido como motivación el ser misionero, lo que significa un reconocimiento de la labor misionera en el mundo, y que esto lo haga mi ciudad natal me produce una gran satisfacción personal”.
Aunque lamenta en sus palabras el no haber podido estar presente en la entrega del título de Hijo Predilecto, señala que “me ha hecho mucha ilusión y me siento profundamente conmovido y agradecido por esta distinción que confirma oficialmente lo que yo siempre he sentido profunda y emocionalmente en mi corazón: ser toledano es para mí una realidad muy significativa, es una emoción, esté donde esté es mi casa-ciudad en el corazón”.
El Padre Luis Pérez también ha querido destacar que “he sentido como un privilegio el ser toledano, porque Toledo tiene características que son cercanas a la misión: la Ciudad de las tres culturas, de la tolerancia, la Escuela de Traductores… todas realidades referentes al encuentro entre los pueblos, el diálogo y el entendimiento; todas características de la misión y entrañables para mí como toledano y misionero”.
Culmina el Padre Luis Pérez s.x. sus palabras de gratitud y reconocimiento hacia Toledo destacando que recibe el reconocimiento y el honor “entre la gente entre la que vivo y con la que trato de compartir mi vida y mi fe, caminando juntos para construir un mundo y una sociedad como Dios quiere y como Jesús se nos muestra como ejemplo, es casi como una reafirmación de las motivaciones de esta distinción tan entrañable para mí”.
Queridos todos, amigos y amigas: Paz y Bien y Felices Navidades y Año Nuevo.
Este año mi FELICITACIÓN DE NAVIDAD Y DESEO DE UN BUEN AÑO NUEVO es más gozosa y alegre que la del año pasado ya que comparte la alegría de este pueblo sierra leonés que está libre del EBOLA y, por lo tanto, ha recobrado la alegría de vivir una vida normal y la esperanza de poder superar, poco a poco, las consecuencias que la epidemia del virus ha dejado en el País y en la Sociedad. La pesadilla ha pasado y todos se afanan en mejorar el presente y el futuro en todos los aspectos de la vida.
Desde hace algunas semanas, y cada vez más, se percibe el ambiente navideño, en general y, sobretodo, en las comunidades cristianas: preparación de las reuniones familiares del 24 y 25, fiestas de familia, regalos, organización de fiestas de barrio y vecinales, reuniones, cantos Navideños por las calles y visitando casas, familias, parroquias, instituciones, pidiendo el aguinaldo. Todo saludo de buenos días, tardes o noches, va unido al de ¡felices fiestas! Es decir que el ambiente en general es distendido, esperanzador y alegre.
El País ha sido declarado libre de Ébola, desde hace semanas no ha habido ningún caso ni sospecha de persona enferma, las restricciones, controles y el estado de emergencia han sido anuladas, quedan las medidas de control y vigilancia para detectar los posibles casos, aislarlos, seguirlos y tratarlos adecuadamente; el sistema sanitario sigue atento y no baja la necesaria guardia para prevenir y, en caso necesario, tratar adecuadamente los posibles brotes o casos.
Ahora todos esperamos que el País se vaya recuperando poco a poco, sobre todo a nivel económico: que las compañías vuelvan, que muchos de los que se quedaron sin empleo regresen a sus trabajos, que los proyectos de desarrollo que se suspendieron sean retomados, que las construcciones de infraestructuras se recomiencen, que el mercado internacional se recupere...; es decir que las posibilidades de una vida un poco mejor regresen para aquellos que la habían perdido y el estado del bienestar crezca y se recupere un poco; todo esto no llega a muchos que siguen viviendo en la pobreza y muchos en un estado de supervivencia; pero la esperanza de que algunos mejores el estado de vida es un primer pasado, esperando y deseando que los índices del pobreza del País vayan disminuyendo y haciendo posible una vida más “digna” para más cada vez más. Esperamos que el Año Nuevo nos traiga algo más de esta realidad más justa, equitativa y de una vida digna para todos, donde el estado del bien estar, las posibilidades de educación, sanidad, trabajo…puedan llegar cada vez a más personas y familias…
Las comunidades cristianas, las parroquias ya llevan mese haciendo vida normal: reuniones de jóvenes, adultos, catequesis de niños, grupos de oración, asociación de San Vicente de Paul, caritas…, así mismo en las sucursales de la parroquia, que son nueve, en algunas hay catecumenado. Todos los grupos están preparando la celebración de Navidad con ilusión, participando a la Novena y preparando las celebraciones principales: Eucaristía de Media noche y la de Navidad: cantos, oraciones, participación. Son días en los que la comunidad participa más y asisten hasta los que, normalmente, asisten menos…un poco como en todas partes. La alegría se desborda y la esperanza se hace más presente, junto a un ambiente festivo y de acercamiento de los unos a los otros ¡estupendo! También el compartir se ensancha, aún los que tienen poco, en estos días, ayudan a los que tienen menos, especialmente en las “familias extendidas” donde la acogida recíproca y el compartir forma parte de la cultura de este pueblo y de sus amplias relaciones familiares.
Hace un rato hemos terminado la “Misa del Gallo” que aquí comenzamos a las ocho de la noche, había más de 400 personas, una buena cantidad de jóvenes, demos estado dos horas celebrando la presencia de Jesús entre nosotros y pidiéndole que esta presencia llene cada vez más nuestro corazones e impregne nuestras relaciones nuestro trabajo, la justicia en el mundo. Nosotros también nos hemos hecho eco, con esperanza, de los apelaos a la paz, al respeto de la dignidad, a la fraternidad, a la justicia que en estos días llena el ambiente en general, las llamadas del Papa y dirigentes, las personas y grupos de buena voluntad. Estamos convencidos que la presencia de Jesús, con lo que significa, es garantía de un mundo mejor, más fraterno, más en comunión con Dios y entre las personas, grupos, sociedades y pueblo….hemos celebrado esperanzados entre oraciones, cantos, intervenciones, danzas, sonido de tambores y alegría manifiesta.
Terminada la Eucaristía un rato de conversación y, en grupos, unos cantando, otros más silenciosos; pero todos alegres, nos hemos regresado a nuestras casas; algunos a seguir celebrando con los vecinos…, todos dando gracias a Dios por el momento celebrado juntos y pidiéndole a Señor que nos de la liz, la fuerza y la esperanza de seguir trabajando por una sociedad más fraterna, donde todos seamos más hermanos, donde no haya tantos necesitados y con tantas necesidades…
Yo-nosotros estamos bien, seguimos trabajando, ahora sin las trabas del ébola, un poco mejor. Os agradezco a todos-as vuestra cercanía, recuerdo, oración y colaboración, todo ello tan necesario para sostener nuestra presencia y servicio aquí. OS DESEO UNA NAVIDAD LLENA DE LA CERNANÍA DEL SEÑOR Y QUE EL AÑO NUEVO ESTE LLENO, PARA VOSOTROS Y TODOS LOS VUESTROS, DE SUS BENDICIONES.
Un fuerte abrazo, muchos recuerdos, mis mejores deseos de bien y fraternal y cordialmente.
El director diocesano de Obras Misionales Pontificias y delegado de misiones de Toledo, Jesús López Muñoz, ha mantenido un breve encuentro con la Alcaldesa de Toledo, Milagros Tolón Jaime
El misionero javeriano, Luis Pérez s.x., ha sido nombrado Hijo Predilecto de la Ciudad de Toledo, motivo por el que el delegado de misiones de Toledo ha transmitido la gratitud de la Delegación de Misiones de Toledo y de toda la pastoral misionera por este reconocimiento
Esta mañana el director diocesano de Obras Misionales Pontificias y delegado de Misiones de la Archidiócesis de Toledo, Jesús López Muñoz, ha mantenido un breve encuentro con la Alcaldesa de Toledo, Milagros Tolón Jaime, con el deseo de “transmitir y compartir la muestra más sincera de agradecimiento a la Alcaldesa de Toledo y a la Ciudad de Toledo por el nombramiento del Padre Luis Pérez s.x. como Hijo Predilecto de Toledo”.
Durante el encuentro, el delegado de Misiones y la alcaldesa de Toledo han dialogado sobre el trabajo de los misioneros de la Archidiócesis de Toledo, destacando el trabajo de los 144 que actualmente están repartidos por todo el mundo. A la vez también han compartido el trabajo del misionero javeriano Padre Luis Pérez s.x., que en África ha asumido el trabajo constante desde el Evangelio, afirmando López Muñoz que “transmite y hace realidad la alegría del Evangelio”.
Desde la Delegación Diocesana de Misiones se ha querido transmitir esta gratitud a la Alcaldesa de Toledo, y por tanto a la Ciudad de Toledo, “porque con el nombramiento del Padre Luis Pérez s.x. como Hijo Predilecto se reconocen las virtudes y el trabajo constante de un misionero que siempre ha querido estar junto a su pueblo en África, porque desde pequeño siempre quiso ser misionero en África”.
En este sentido, López Muñoz ha aprovechado para compartir con la alcaldesa de Toledo la campaña de la Infancia Misionera que este año hará que miles de niños y niñas de la Archidiócesis de Toledo trabajen bajo el lema “GRACIAS”, para hacer de la gratitud una constante en el trabajo de todos y cada uno de los niños misioneros, “que tienen en misioneros como el Padre Luis Pérez s.x. un ejemplo de cómo vivir comprometidos con todos, como una gran familia misionera”.
La Dirección Diocesana de Obras Misionales Pontificias y la Delegación Diocesana de Misiones de Toledo muestran su alegría por este reconocimiento al Padre Luis Pérez s.x. y, por extensión, al compromiso misionero de la Archidiócesis de Toledo
Desde la Delegación Diocesana de Misiones de Toledo ya han transmitido la noticia y felicitado personalmente al Padre Luis Pérez, natural de Toledo, quien ha mostrado su gratitud a Toledo afirmando “Yo soy de Toledo”
“Con sencillez, con humildad y con alegría”, explica Jesús López Muñoz, Delegado Diocesano de Misiones de Toledo, “ha recibido el Padre Luis Pérez s.x. la noticia de su nombramiento como Hijo Predilecto de Toledo”. Una noticia que fuera transmitida por la Alcaldesa de Toledo, Milagros Tolón Jaime, a la Delegación Diocesana de Misiones de Toledo, a la par que reconocía el compromiso del misionero javeriano en las dificultades que Sierra Leona ha vivido con el ébola y en otras épocas de la acción misionera del Padre Luis Pérez en África.
Con este nombramiento de Hijo Predilecto de Toledo se reconoce la vida misionera del Padre Luis Pérez, natural de Toledo, que siempre ha sido humilde, con el servicio y la entrega como sus pilares de acción, haciéndose uno más junto a los africanos. El mismo Padre Luis Pérez ha afirmado que en la misión ha estado “a las duras y a las maduras, al que le tocan las maduras, muy bien, al que le tocan las duras… pues también bien”.
Luis Pérez s.x. es misionero en uno de los países más pobres del mundo, a pesar de sus riquezas naturales. En este país permaneció de 1996 a 2002, regresando en el año 2014, en el momento inicial y culmen de la epidemia del ébola. Siempre ha entendido este misionero toledano que su vida estaba junto con su pueblo, con los más débiles y sufrientes, como el Buen Pastor. Este misionero javeriano en el año 1999 vivió un secuestro por grupos militares rebeldes en Sierra Leona, lo que le hace recordar a muchas de las personas que sufrieron y murieron en el conflicto, en una guerra civil que asoló este país africano y que le podría haber costado también a él la vida.
Sobre Toledo, y su vinculación con esta ciudad, el Padre Luis Pérez s.x. recuerda que su “vocación misionera surgió a partir de mi vocación sacerdotal”, destacando que “yo soy toledano” y ha estado siempre vinculado a la Parroquia El Buen Pastor de Toledo. En esta parroquia toledana encontró el boletín Misioneros Javerianos, donde le llamó la atención como “los javerianos utilizaban mucho la palabra familia, mucho más que la palabra comunidad, que era la palabra, en parte más canónica, pero también más de moda entonces. Claro, a los dieciséis años, ese carácter de trabajo familiar, en grupo, me llamaba mucho. Esa fue una de las razones que hizo que me decantara por los javerianos”.
De lo vivido en Sierra Leona señala que “once años de guerra son tremendos para un país tan pequeño. Toda Sierra Leona, de norte a sur y de este a oeste, se vio afectada, y no es exagerado decir que el 95% de las familias sierraleonesas se vieron afectadas por la guerra, con todas sus terribles secuelas: muerte, amputación de miembros, refugiados, destrucción de aldeas y de posesiones, hambre, pillaje…”.
De esta presencia recuerda que “a los seis días de la entrada de los rebeldes en la capital, esto es, 12 de enero de 1999, los rebeldes entraron en nuestra misión y nos secuestraron a todos: cinco javerianos y seis Hermanas de la Caridad, las de la Madre Teresa. Nos llevaron a otro lugar y allí, recién llegados, nos encontramos con que uno de los secuestradores lucía en el pecho una cruz pectoral. Así supimos que también estaba secuestrado el arzobispo de Freetown, Monseñor Ganda”. Una vez liberado contribuyó trabajando pastoralmente en el país, “echando una mano”, de manera especial ayudando a niños soldados, golpeados por constantes conflictos.
En su última presencia misionera, en 2014, el Padre Luis Pérez se encontró con otra realidad compleja y difícil en Sierra Leona, el ébola. El misionero javeriano hizo real la afirmación “cuando todos se van, ellos – los misioneros – se quedan”. Quiso quedarse para ayudar en las máximas dificultades de la epidemia del ébola, haciéndose uno más junto a sus hermanos africanos, no estando de paso, sino estando y viviendo, siempre desde el Evangelio y la especial significación del trabajo misionero y el compromiso de los misioneros javerianos.
Para Toledo, para la Delegación Diocesana de Misiones de Toledo, es un orgullo contar con el Padre Luis Pérez en sus actividades de animación misionera, pero especialmente en la renovación constante del compromiso misionero que nos pone y posiciona a todos en permanente estado de misión.
Cuando el Papa Francisco estaba aterrizando en África, para iniciar su viaje misionero a Kenia, Uganda y República Centroafricana, debemos recordar la palabra “gratitud”, porque justo en ese momento se daba a conocer que el Padre Luis Pérez era nombrado Hijo Predilecto de Toledo. Como el Papa Francisco ha afirmado en Kenia, “seamos discípulos misioneros, hombres y mujeres que irradien la verdad, la belleza y el poder del Evangelio, que transforma la vida. Hombres y mujeres que sean canales de la gracia de Dios, que permitan que la misericordia, la bondad y la verdad divinas sean los elementos para construir una casa sólida. Una casa que sea hogar, en la que los hermanos y hermanas puedan, por fin, vivir en armonía y respeto mutuo, en obediencia a la voluntad del verdadero Dios, que nos ha mostrado en Jesús el camino hacia la libertad y la paz que todo corazón ansía”. Palabras del Papa Francisco en las que se reflejan todos los misioneros de la Archidiócesis de Toledo, el Padre Luis Pérez s.x. y los 144 misioneros toledanos que llevan el Evangelio a las periferias del mundo.
Un cubito de hielo es algo sólido, aparentemente consistente, ¿verdad? Pero en este verano rápidamente se convierte en líquido, en agua, y de ahí al estado gaseoso, ¡qué poco tiempo es necesario! Con esta imagen pensemos en una noticia, en un acontecimiento, en una novedad. Las noticias suelen ser solidas, pero empiezan a diluirse entre otras noticias, para acabar en una mera sombra informativa cuando pasan pocos días.
Algo así acontece con la solidaridad, cuando se asume únicamente como una colaboración “benéfica muy puntual”, que la convierte en una “solidaridad líquida”. Nos sentimos movidos por la emoción de un acontecimiento o titular. Es lógico, no podemos dejar de conmovernos. Es coherente, no podemos ser inmunes a las imágenes del sufrimiento.
Pero, ¿dónde nos quedamos?, ¿hasta dónde nos lleva la colaboración?, ¿somos capaces de hacer nuestra la pobreza? El Papa Francisco nos dice que “los cristianos estamos llamados a tocar la pobreza de nuestros hermanos, a hacerla nuestra”, pero, aun así, no somos capaces de mirar a los ojos de los pobres, no nos atrevemos a tocar la pobreza, no ahondamos en el significado de la justicia social y la dignidad humana.
Nuestro compromiso requiere de una mirada más amplia, no una mirada cortoplacista. Nuestra solidaridad no puede quedar anclada en los mismos esquemas de siempre, en aquellos en los que la beneficencia queda presentada como la sonora respuesta de la sociedad e incluso de las administraciones públicas.
La “solidaridad líquida” no deja de ser planes asistenciales que atienden urgencias, pero que únicamente son respuestas pasajeras. Las medidas adoptadas deben superar la eterna temporalidad para afrontarlas desde la globalización de la esperanza, que sustituye a la globalización de la exclusión y la indiferencia.
Esa globalización de la esperanza encuentra un reflejo muy actual en los misioneros y misioneras repartidas por todo el mundo. Ellos son la antítesis de la “solidaridad líquida” y nos ponen en una incómoda situación. Ellos se convierten en “contracorriente” para lograr movernos y hacernos salir hacia nuevas periferias existenciales de la sociedad.
¿Recuerdas? Hace un año el “cubito de hielo” informativo era el ébola. En la fórmula informativa y mediática sobre el ébola entró de pronto el hombre y la mujer blanca. Mientras no había saltado nuestras “cómodas fronteras existenciales”, llámense “occidentales”, nada nos había importado el ébola y tampoco, ¡ojo al dato!, el trabajo de otros hombres y mujeres que convivían con “aquellos pobres negros” (como algunos han transmitido en los medios de comunicación, olvidando la radical igualdad del ser humano). Nos alarmó el “cubito informativo del ébola”, pero en qué poco tiempo se convirtió en agua, tan maleable que desapareció de nuestras manos.
Los misioneros Miguel Pajares y Manuel García Viejo nos traspasaban la conciencia con su muerte, que hicieron temblar muchas posiciones cómodas, cuando comprobábamos su absoluta entrega, desde el Evangelio, en la crisis del ébola. Nos traspasaba igualmente la entrega de la Hermana Paciencia, que ponía en evidencia y en duda la “solidaridad líquida”. Conocer su historia, con humildad y entrega, es reconocer la familia misionera que nace del mismo Evangelio. Son respuestas de vida, únicamente entendibles en la fuerza misionera, en la esperanza misionera, son las respuestas que esclarecen respuestas para una sociedad que más que nunca pide testimonios, pedimos testigos.
Hace unos días recibía noticias de uno de nuestros misioneros, testigos, testimonio de entrega. Es el Padre Luis Pérez, s.x., misionero javeriano que no ha abandonado a su pueblo por el ébola y que se mantiene trabajando, día a día, en Sierra Leona. Otro de estos “locos misioneros” que nos hacen tambalearnos en nuestras cómodas y aisladas vidas. ¡Por supuesto, nos tambalean! Ellos son capaces de hacernos mirar a nuestros hermanos de otro modo, ellos nos interpelan, como el propio Evangelio, para el desarrollo integral de “todos los hombres y todo el hombre”.
Dejémonos interpelar por la acción y el trabajo de los 13.000 misioneros españoles, que son respuesta frente a la “solidaridad líquida”, frente a los permanentes “cubitos de hielos” informativos, frente a la indiferencia. Es momento de la globalización de la solidaridad y la esperanza, en la que todos los misioneros nos hacen partícipes y cómplices.
Todo lo recaudado irá destinado a trescientos niños huérfanos debido al virus del ébola en Sierra Leona y que son atendidos por el misionero toledano Luis Pérez Hernández
«No podemos hacer grandes cosas, pero sí cosas pequeñas con un gran amor». Tomando como lema estas palabras de Santa Teresa de Jesús, el colegio Santiago el Mayor de Toledo celebrará mañana sábado, 11 de abril, su I Carrera Solidaria, que cumple ya diez años organizando diferentes eventos solidarios. La prueba está destinada para recaudar fondos para 300 niños huérfanos del ébola en Sierra Leona, que son atendidos por el toledano Luis Pérez Hérnández, misionero javeriano. En la carrera infantil, que comenzará a las cinco de la tarde, podrán participar todos los nacidos en 1997 y años posteriores y en la carrera de adultos (a las 18.00 horas) podrán participar todos aquellos nacidos anteriormente al año 1998.
Para participar en la carrera, que se celebrará en el Paseo de Merchán, hay que inscribirse en la web: correrycorrer.com. Para aquellas personas que no puedan venir ese día, está la opción de inscribirse en el dorsal 0.
El sábado, a partir de las 15:00 horas, los corredores podrán empezar a recoger los dorsales y la bolsa de avituallamiento. El recorrido de esta última será de cinco kilómetros con la salida en el Paseo de Merchán, General Villalba, Avd. de Europa, Zaragoza, Portugal, Parque de Tres Culturas, Duque de Lerma y la meta de nuevo en el Paseo de Merchán. Habrá castillos hinchables y talleres para los más pequeños mientras se celebra la carrera de los mayores.
Todo esto se puede llevar a cabo gracias al trabajo del personal docente y no docente, padres, alumnos y amigos del Centro Educativo Santiago el Mayor; sin olvidarnos de la colaboración de los patrocinadores que han sido muchos: Ayuntamiento, Diputación, Patronato de Toledo, y otros como Nacex, la Casa vieja, Domus, Otto Max, Joma, Coca-Cola, Soliss, Martin Car, Frutas Bolado, Abuela Julia, Hotel Doménico, Delaviuda, Agua Teleno, Mascotacar, Martín, Planeta Zeta, Sercaman, Kumon, Adolfo, Prevenciona.
El misionero Luis Pérez escribe para ABC Toledo su última carta desde su misión
La fiesta de los Reyes Magos (Epifanía) que aquí se celebra no se parece a la que nosotros celebramos: no hay cena extraordinaria, ni regalos, ni cabalgata, ni reyes…, prácticamente es una fiesta que no existe; salvo a nivel religiosos-celebrativo, celebrando la Eucaristía de la Epifanía del Señor (el domingo 4 de enero) y recordando que la Salvación que Jesús nos ofrece es para todo el mundo: personas, grupos, culturas, que es Universal y que, por lo tanto, la Iglesia es Misionera. Todos los que creemos en Jesús y vivimos unidos e identificados con Él somos misioneros.
El año 2014 lo hemos terminado extremando las medidas de prevención, el gobierno decretó toque de queda en la Noche Vieja para evitar contactos-contagios, con ello la fiesta quedó un tanto aguada con un cierto pesar de la gente: aquí, como en muchas partes, el fin de año y comienzo de nuevo, es una fiesta alegre, bulliciosa, que congrega personas en las calles y en lugares establecidos para cantar, beber, bailar, y pasar las «horas de tránsito» de uno al otro año en festiva reunión…, este año no ha podido ser; en todo caso, en muchas casas (cada uno en la suya), se pudo escuchar música a buen volumen hasta altas horas de la madrugada, la gente no se resigna del todo a perder la alegría de la fiesta y, dentro de las restricciones, se hace lo que se puede.
El año comienza y la presencia del virus del ébola continua, con fecha de hoy las cifras oficiales, dadas por el Ministerio de Salud, nos informan que, desde el comienzo de la epidemia, va a hacer casi un año, los afectados han sido unos 8.000, los muertos más de 2.800, los afectados que han sido tratados y se ha curado unos 2.000. En los primeros días de este mes se ha dado una media de 35 afectados en el país y las muertes siguen… La reorganización de la Sanidad Local y la llegada de la ayuda internacional han proporcionado más personal, estructuras y medios para luchar contra la epidemia, las personas que se salvan al ser tratadas son más; no obstante la incidencia del virus se resiste a remitir y parece que harán falta algunos meses más para erradicarle.
La esperanza es la última que se pierde, las ganas de vivir y de ir adelante se resisten a dejarse aplastar por el pesimismo o la desesperación; por ello comenzando el año se está pensando en abrir escuelas, relanzar planes pastorales, recomenzar actividades…, por ahora es un deseo, una esperanza, habrá que esperar un poco a que las circunstancias permitan hacer todo ello con seguridad, habrá que ganarle más batallas al ébola, habrá que vencer esta «guerra».
Carta de los Reyes Magos, deseos para el año nuevo que comienza.., en nuestro caso los anhelos, las esperanzas, las peticiones y los deseos de futuro se centran en lo mismo: QUE EL ÉBOLA DESAPAREZCA. Que, poco a poco, Sierra Leona (y los demás Países) pueda cerrar este capítulo de sufrimiento y muerte; que todos los aspectos de la vida de las personas y de la sociedad se vayan normalizando; que la esperanza que existe en la gente se haga realidad lo antes posible; que la alegría de vivir, siempre presente en esta sociedad y pueblo, deje de estar empañada por la presencia nefasta de este virus que está causando tanto sufrimiento.
La comunidad cristiana sigue trabajando por mantener la esperanza, viviendo y celebrando su fe y la fraternidad que nos une, así como sigue tratando de mostrar cercanía y apoyo recíproco y a aquellos que se van viendo afectados por el ébola. Esta mañana, dos compañeros con varias personas de la parroquia, han ido a visitar dos aldeas, pertenecientes a la parroquia: Mabuya, con siete casas puestas en aislamiento (casi la mitad de la aldea) y Masongbo; en total unas 53 personas que estarán aisladas 21 días para vigilar su estado sanitario. Es un primer encuentro para ofrecer apoyo, cercanía, seguimiento…, mañana iremos con Caritas para programar el apoyo que se puede ofrecer a estas familias en estas tres semanas en que no pueden moverse de sus casas.
Como ven la vida sigue, nosotros con ella, todos tratando de que sea cada vez más digna, más fraterna, más según el pensamiento de Dios. Todos seguimos adelante con esperanza, confiados en el Señor, en la fraternidad que nos une y en lo que juntos podemos hacer para el bien de todos en cualquier circunstancia.
Les deseo un Año Nuevo lleno de la cercanía y de las bendiciones del Señor, un año en el cual crezca la fraternidad universal, la solidaridad, el hacernos cargo –con alegría- los unos de los otros para el bien de todos.
Hasta la próxima, que espero sea cuando pueda decirles que el ébola no existe y que la vida comienza a ser distinta. Saludos.
Nueva carta del Padre Luis Pérez s.x. desde Sierra Leona para ABC Toledo
Las campanas (normalmente llantas de coche que se golpean con un martillo) permanecen en silencio y el muecín, desde al alminar, no llama a la oración; estamos en estado de emergencia y, desde el 24 de diciembre, a las cero horas, se ha establecido el toque de queda: todos tenemos que estar en nuestras casas hasta el lunes 29 de diciembre. La noticia del toque de queda tan prolongado fue anunciada el 23 por la mañana. Todo el mundo se lanzó a la calle a comprar lo necesario, en muchos casos lo imprescindible pues el dinero no da para más, para poder alimentarse en estos cinco días… El 23 por la tarde Makeni era un hervidero de gente que iba de un lado para otro tratando de encontrar lo necesario para estos días. En muchos casos la cosa no es fácil, muchos viven al día, del pequeño mercado, con la ganancia de lo vendido compran los alimentos para el día siguiente, comprar para cinco días seguidos es una ardua tarea, para muchos no será posible… Hace algo más de un mes parecía que la incidencia del ébola estaba ligeramente remitiendo en general y en el distrito de Bombali (donde está Makeni) en particular; pero la realidad ha cambiado de signo: los afectados y los muertos en el distrito están aumentando. Las fiestas de Navidad y del fin de año se parecen un poco a las nuestras (claro está, sin el alarde decorativo de hogares, calles y plazas…; sin la abundancia de todo en estos día; sin la misma posibilidad de «consumo»): En Navidad la gente se reúne, las personas viajan para encontrarse con la familia, la gente sale a la calle para cantar y bailar, se organizan fiestas populares donde se baila…, normalmente se bebe un poco más…¡En fin! cosas todas que, en una situación normal, expresan la alegría de las fiestas que se celebran y se viven con los demás; pero que en la situación actual pueden ser motivo de tantos contagios por el posible movimiento de las personas y la posibilidad de muchos contactos…Solución: evitar todo ello con el toque de queda, medida prudencial en bien de la población, pero que afecta a la celebración de estas fiestas de manera considerable. Este año la celebración de la Navidad ha sido más íntima y recogida, en el ámbito familiar o, al máximo, junto a alguna familia vecina…De hecho, ni por las noches ni durante el día, se escuchan cantos o música que pongan de manifiesto celebraciones de ninguna clase. Por lo que respecta a las celebraciones religiosas cristianas y a la oración musulmana todo ha sido suspendido, Mezquitas a Iglesias están cerradas hasta el lunes; a los cristianos se nos ha permitido celebrar la Navidad el 25 de diciembre en las parroquias; podemos ir a la Iglesia y, terminada la celebración, regresar a casa lo antes posible. El ejército y la policía, desplazados en la ciudad, se encargan de controlar y de hacer cumplir el toque de queda.
En nuestra parroquia San Guido Mª Conforti habíamos comenzado a preparar la Navidad nueve días antes, cada día oración-rosario, escenificación de una escena evangélica en torno a la Navidad, cantos y reflexión. Niños, jóvenes y adultos representaron con entusiasmo e imaginación su pasaje; la iglesia casi se llenaba todos los días y la participación fue activa, gozosa y sentida. El martes 23 de diciembre, con lo del anuncio por la mañana del toque de queda, nos quedamos sólo con los niños y los jóvenes, los adultos tuvieron que empeñarse para salir al paso de las necesidades familiares para los cinco días de «encierro forzoso» en casa. Los cristianos salimos de casa el 25 por la mañana para celebrar la Navidad en nuestras respectivas parroquias. Las calles y los barrios estaban desiertos, sólo se veía, aquí y allí, alguna persona caminando (bicicletas, motos y coches no pueden circular), la mayoría iba a participar en la Eucaristía o en algún Servicio Religioso Cristiano. En nuestra parroquia había dos Misas, a las 8,00 y a las 10,00 de la mañana, las dos llenas de feligreses, sobre todo la de las 10,00 que es la «Misa Mayor»: poco a poco, en pequeños grupos o familias el templo se iba llenando hasta llegar al completo. Como en todas las fiestas, pero sobre todo en esta de Navidad, el personal luce sus mejores galas, sobre todo los niños; muchos-as llevan sus trajes típicos, colorido e imaginación de diseño se hacen presentes. Casi dos horas y media de celebración concentrada y festiva: cantos, danzas, largas procesiones (medio danzando) de entrada y ofertorio donde se ofrecieron dinero y alimentos que serán repartidos con los más necesitados, sobre todo entre los afectados de ébola. Las oraciones y peticiones se centraron en la acción de gracias por la presencia de Jesús en medio de nosotros, por la nueva vida que de Él recibimos, por la esperanza a pesar de la situación actual; se pidió por los afectados del ébola, por la gracia de saber responder adecuadamente, como cristianos y hermanos-as, a esta crisis, por el mundo, la paz y la fraternidad. Toda la celebración se vivió con gozo, confianza en el Señor y en la comunidad, con esperanza…Ya terminando el canto final se alargaba y la gente iba saliendo del templo medio danzando y alegres por haberse encontrado con el Señor y con los demás hermanos-as de la comunidad… Celebraciones muy distintas A la salida se formaron algunos pequeños corrillos que, medio en broma medio en serio, comentaban la situación, los efectos del toque de queda, el cómo estaban celebrando, cada uno en sus casa, estas fiestas tan especiales tanto por lo que significan, como por el modo, restringido este año, de celebrarlas… Poco a poco la gente se fue encaminando a sus casas siguiendo las orientaciones de las autoridades, según las cuales lo permitido, dentro del toque de queda, era salir de casa para ir y volver al lugar donde cada uno iba a celebrar la Navidad. ¡En fin! que hemos tenido dos niveles de celebración: la general, contenida, casi inapreciable, sin ruidos ni alharacas; la familiar y la de la comunidad cristiana, sentida, participativa, lo suficientemente gozosa y compartida. Ambas un tanto en «tono menor», como solidarizándonos con la situación general del país que, aunque con esperanza, está viviendo estos momentos difíciles de prueba, sufrimiento y necesidad. La consideración del Niño-Dios nos llena de esperanza al pensar que desde la «debilidad de un Niño» nacido en la pobreza y casi en el anonimato, se puede «crece»” en el amor y la fraternidad; se pueden tener «las fuerzas» para afrontar el mal con el Bien, lo adverso con esperanza y confianza renovada en el Señor y en los hermanos y hermanas con los que vivimos, compartimos la fe y la celebramos. A todos-as deseo que estas Navidades hayan estado, y sus vidas sigan estando, llenas de la presencia del Señor y que el año nuevo venga repleto de Sus bendiciones. Con mis mejores deseos.
El misionero toledano Luis Pérez ofrece a los lectores de ABC Toledo el testimonio de un colaborador de su parroquia encargado de visitar las casas aisladas por el virus para ofrecer su ayuda
Con frecuencia me encuentro con Mr. Thomas Koroma (TK) en la parroquia, es uno de los feligreses más asiduos y buen colaborador en las actividades parroquiales: dirige el rosario de la mañana, es uno de los lectores de la Palabra en la Eucaristía, siempre está disponible para echar una mano en lo que se necesite, forma parte del grupo parroquial que visita a las familias/casas que, por haber tenido un afectado de ébola, están en aislamiento por 21 días…
Mr. Thomas vive cerca de la parroquia, en el barrio de Looking Town, en una casa sencilla, con un poco de terreno donde planta casava, alubias y alguna otra cosa para ayudar a la débil economía de su familia que está compuesta por 10/12 miembros; fue maestro, trabajó en una ONGs…, desde hace tiempo está sin trabajo fijo, por lo tanto sin salario; hace algunos trabajos esporádicos y va tirando más bien malamente; pero él nunca pierde la esperanza de que las cosas mejorarán, se conforma con poco y está siempre al acecho se «algún trabajillo»…
Hace unos días estuve en su casa y hablamos de la situación que estamos viviendo, de la vida de la parroquia y de las actividades que se realizan. Mr. Thomas comenzó diciendo que «el principal problema de Sierra Leona, que condiciona todo, es el de la pobreza; un 70% de la población no tiene trabajo y, por lo tanto, muchas dificultades para vivir el día a día, para escolarizar a sus hijos, para poder comprar medicinas…En estos años, después de la guerra, el país ha crecido y mejorado, pero el bienestar llega unos pocos, la mayoría estamos como antes o peor. Muchos, como yo, se apañan como pueden: algún trabajillo esporádico, un poco de huerta (quien la tiene) la ayuda de la familia, un día ayuda uno, otro día otro, el que tiene comparte con los demás…».
Este crecimiento del país ha sufrido un parón con la presencia de ébola que (TK) «ha llenado Sierra Leona de sufrimiento y muertes y ha hecho retroceder el menguado bienestar de la gente: compañías que han cerrado, empleos perdidos, subida de precios, menos circulación de productos alimentarios, cierre de proyectos de desarrollo que tenían algunas ONGs…La ayuda que ahora llega se centra en el ébola, cosa que me parece muy bien ya que es una emergencia y una prioridad en este momento, todo lo demás ha quedado un poco relegado, pero nosotros seguimos como antes o peor…esperamos que las cosas vayan cambiando poco a poco».
El ébola se ha ido extendiendo por el País como una mancha de aceite, ahora es más difícil erradicarlo y todo ello (TK) «porque al principio no nos lo creíamos, pensábamos que era otra cosa. Con el tiempo y mayor información y sensibilización nos percatamos que era verdad, pero no todos, aun hay gente que no lo admite y no tiene en cuenta las medidas de protección. No ha sido fácil que la población acate las normas, que da el Ministerio de Sanidad, para evitar los contagios y, por lo tanto, aun sigue habiendo afectados y muertos…, yo no pierdo la oportunidad de decir e insistir que el ébola es real, que se tenga cuidado, que con atención se pueden evitar sufrimientos y muerte…».
La Iglesia y todas las Instituciones se han volcado en una campaña de sensibilización, ayuda, acompañamiento de la población para afrontar los efectos del ébola y para evitarlos. Nuestra parroquia también hace lo que está en su mano en este sentido y (TK) es uno de los del grupo parroquial involucrado en este servicio: «al principio era un poco reticente a colaborar, tenía un poco de miedo ya que no sabíamos bien a lo que nos enfrentábamos, incluso se decía que se trasmitía por el aire; luego sabiendo cómo se trasmitía (contacto) y las medidas de prudencia que había que tener me puse a disposición de la parroquia. Yo no tengo posibilidades de ayudar materialmente, pero tengo tiempo y ganas para colaborar; por otra parte, como cristiano me parece normal estar cerca de los demás, en toda circunstancia, afrontando la vida desde lo que Jesús nos invita a hacer: vivir siempre la caridad…».
TK) «Somos varios los que 'seguimos el ébola' en la parroquia. Lo primero que hacemos es estar atentos a los posibles casos de afectados, recorremos la parroquia, preguntamos a conocidos…cuando nos enteramos de algo lo referimos a los sacerdotes y se organiza una primera visita a la casa/as de los afectados que, normalmente, han sido puestas en aislamiento por 21 días. Son casas/familias católicas, protestantes, musulmanas…no nos importa el credo de cada uno, sino la fraternidad común y universal que todos tenemos en Dios Padre, en 'Papa God'».
El grupo parroquial visita a la familia/as afectada y Mr. Thomas tienen su papel: (TK) «yo soy el encargado de hacer de portavoz del grupo. El principal objetivo del encuentro es decir a las personas en aislamiento que hay gente (la parroquia) que se interesa por ellos, que les recuerda, que reza por el mejor desenlace de la situación, que está dispuesta a echarles una mano fraternal, que seguirá viniendo para acompañar un poco su situación.Luego, se insiste en afirmar que el ébola es real, que tienen que adoptar las medidas oportunas en su situación, que deben mantener el aislamiento para no contagiar a otros en caso de que ellos lo estén. Finalmente, siempre se invita a la oración, rezamos a nuestro Padre para que nos bendiga y nos acompañe en estos momentos difíciles. Todos nos recogemos un poco y rezamos (afectados, vecinos, policía/soldados, nosotros) durante unos minutos. La visita, que siempre comienza en un clima un poco distante ya que la gente, en muchos casos, no nos conoce, termina con un clima más relajado, cordial y amistoso…nos despedimos hasta la próxima.
Mr. Koroma es uno de los tantos/as que forman la comunidad parroquial en la cual cada uno/a vive, celebra y testimonia la común fe en Jesucristo y la certeza de Su influencia positiva en nuestras vidas, es siempre el mismo dinamismo el me nos mueve: (TK) «Para mí la fe en Jesucristo es fundamental para mi vida y trato, modestamente, de vivirla y celebrarla con mis hermanos/as en mi comunidad cristiana, desde ella procuro testimoniar lo que significa Jesús para nosotros, responder a lo que nos invita a ser y vivir, sobre todo en circunstancias difíciles. La comunidad, la unión, la fraternidad, la preocupación de los unos por los otros hace posible que mantengamos la esperanza en que todo pueda mejorar y, mientras tanto, afrontar todas las situaciones mejor: juntos y ayudándonos».
Hemos pasado un rato juntos, se acerca la hora del rosario de la tarde, nos encaminamos paseando a la parroquia; allí encontramos al P. Jerónimo ensayando con los niños un pasaje de la novena de Navidad; al P. Patrick hablando con un joven; un montón de niños; unos quince jóvenes y una veintena de adultos, hombres y mujeres…, a las 17,45 entramos todos en el templo para rezar juntos…La vida de la parroquia sigue su curso «normal»…todos respondiendo a la llamada del que nos convoca: Jesucristo.
En tu trabajo, en tu familia, con tus amigos, en un encuentro casual… cualquier momento es bueno para ser discípulo misionero. “Si te mueve Cristo, si haces las cosas porque Cristo te guía”, es tu testimonio de vida lo que hace que los demás se pregunten: “¿De dónde le viene a esta persona el amor con que trata a todos, la amabilidad, el buen humor?”. Así, lejos de cualquier forma de proselitismo, todos podemos estar dispuestos para la misión que se basa, como dice Francisco, en un encuentro entre personas, en el testimonio de vida de hombres y mujeres.