viernes, 28 de noviembre de 2014

El Padre Luis Pérez frente al Ébola en Sierra Leona: "Afrontar con cercanía y atención recíprocas, con compromiso y esperanza, con confianza en Dios y en los hermanos con los que compartimos la fe"

El misionero toledano de la Orden javeriana Luis Pérez escribe para los lectores de ABC Toledo los cambios que el ébola obliga a adoptar en la vida cotidiana de la población


Las semanas van pasando y uno tiene la sensación de que nada se mueve, de que la situación se ha estabilizado, que ni mejora ni empeora:el ébola sigue su camino «arrasando» y sembrando sufrimiento..; el paso del tiempo hace que casi «nos acostumbremos» a vivir en esta situación, debe ser una especie de mecanismo de defensa.. Sin embargo, algunas cosas van cambiando un poco,mejorando lentamente y la población va tomando, cada vez más, conciencia de la situación y reaccionando positiva y activamente en la lucha contra el virus; así mismo las comunidades cristianas y parroquias se involucran cada vez más en la vivencia y el testimonio de la fraternidad.
Por desgracia las cifras nos dicen que la dura realidad es tozuda y no quiere cambiar de signo. Las cifras oficiales (que siempre hay que, más o menos, duplicar), nos dicen que son unos 1800 los muertos en Sierra Leona desde que el virus se presentó entre nosotros; que todos los días hay afectados, muertos y también recuperados. Nuestro distrito de Bombali es uno de los más castigados, mientras que en nuestra ciudad de Makeni los casos han disminuido sensiblemente.
Lo que sí se nota es que la organización sanitaria del país está mejorando y la ayuda internacional, en parte, ya ha llegado y, en parte, está por llegar más. Todo ello ha hecho posible, en unas semanas, que ya haya cinco laboratorios de detección de virus funcionando, lo cual significa más rapidez en detectar y en comenzar a tratar y, por lo tanto, más posibilidades de curar. También ya está funcionando los centros de tratamiento que se estaban preparando: bien equipados de personal competente y de medios y estructuras, lo que significa mayor número de afectados que pueden ser acogidos con la esperanza de ser curados.
Hace unos días estuvieron por aquí (también visitaron Guinea y Liberia) el Comisario de Salud y el Enviado Especial para el Ébola de la Comunidad Europea, que se comprometieron a agilizar la llegada total de los fondos que la EU ha destinado para luchas contra el ébola: unos mil millones de euros.
Por nuestra parte (comunidades cristianas y parroquias), seguimos trabajando con las limitaciones que nos imponen la prohibición de reuniones y sacando el máximo «provecho» de los que se puede hacer.
Aquí en Makeni, en nuestra parroquia de San Guido María Conforti hay dos encuentros diarios, por la mañana la Eucaristía (6,30) y por la tarde el rosario (17,45). Ahora participa más gente, por una parte todos estamos rezando un poco más y encomendándonos a Dios; por otra, al no haber otros encuentros, la gente viene antes de estos actos y se queda un rato después de terminar: se habla, se bromea, compartimos información, nos interesamos los unos de los otros….Antes o después, en ocasiones, se hace algún breve encuentro con algún grupo o personas para tratar algo que haga falta o convenga…¡En fin! se trata de hacer de la necesidad virtud y algo es algo y mejor que nada.
También se mantiene una reunión semanal de parejas que van a contraer matrimonio y están preparándose, al ser 10-12 personas se puede hacer teniendo las precauciones que hay que tener; las celebraciones no se sabe cuándo serán pues esas requieren fiesta: Eucaristía (que no hay problema) fiesta, comida, baile, reunión de muchos familiares, viajes, alojamientos…, todas cosa prohibidas por ahora.
Como podréis suponer este año pastoral (como el escolar, el universitario…) está perdido, por lo tanto programación-pastoral-parroquial anual no ha habido, ni reunión del Consejo Pastoral Parroquial. En todo caso, en estos días, está previsto reunir al, por así llamarlo, consejo permanente del consejo parroquial para cambiar impresiones, analizar la situación, ir pensando un poco en el futuro y ver lo que se puede mejorar en el presente…, se trata de mantener lo más vivo y activo lo que se hace y se puede hacer.
Otro aspecto que ha mejorado y crecido en la parroquia es la preocupación por los otros en general, la colaboración en la atención a los afectados en particular, y el compartir los bienes con los que por «estar aislados por causa del ébola» están necesitados de ayuda, cercanía, oración y atención. El número de los voluntarios para visitar con los sacerdotes las «casas aisladas», así como el que recorre la parroquia recabando información para poder llegar a donde sea necesario, ha aumentado; a pesar del miedo del principio ha prevalecido el deseo de ayudar y manifestar que somos una comunidad.
Como consecuencia de lo anterior, también ha crecido la generosidad en el compartir; los alimentos y otras cosas que se reparten por las «casas aisladas» son los que la gente trae al ofertorio de las misas de los domingos: arroz, aceite de palma, patatas, cebollas, zanahorias, agua potable, carbón, plátanos, pastillas de caldo de carne o de gallina…, también se compran alimentos con lo obtenido en una de las colectas del domingo y con el dinero que algunos entregan. A este dinero se añade el que llega de España o Italia: amigos-as, grupos parroquiales y misioneros, comunidades religiosas y alguna Diócesis están contribuyendo a que se pueda ayudar, de diversas maneras, a más personas y familias…
Se sigue, como en toda la Diócesis de Makeni, con las visitas de apoyo, acompañamiento y atención a las «casas-familias aisladas» por 21 días por haber tenido en ellas uno-a o más afectados o muertos por causa del ébola.
Como la situación parece que se alarga, y tardará meses en nornalizarse, y, como consecuencia, las actividades de las parroquias seguirán limitadas, grupos, jóvenes, catecúmenos, asociaciones llevan meses sin encontrarse, sin reunirse. Pero como, por otra parte, la situación en Makeni ha mejorado mucho, se está tratando de buscar una solución posible y que no vaya en contra de las medidas de precaución que existen para evitar el contagio del ébola: tal vez se podrían hacer encuentros con números reducidos (6/8) personas, en un espacio donde puedan estar «suficientemente» separados…En estos, en una de las reuniones de sacerdotes, que estudiará un poco lo que se podría hacer, para luego proponérselos a las autoridades y ver que dicen, no queremos hacer nada en contra de lo que está legislado y a lo que todos están obligados y, mucho menos, hacer algo que pudiera ser «peligroso» para la gente. ¡Veremos qué pasa! Lo importante es seguir adelante, de la mejor forma, para mantener viva y real la comunión, la fraternidad, la formación y la celebración de la fe de las comunidades cristianas, en las parroquias y en los grupos.
Como pueden ver estamos en «la vida ordinaria» de un «período extraordinario» que nos ha tocado vivir y que procuramos afrontar con cercanía y atención recíprocas, con compromiso y esperanza, con confianza en Dios y en los hermanos con los que compartimos la fe, solidarizados con la población entre la que vivimos.
Muchos saludos y hasta la semana que viene.
P. Luis Pérez Hernández s.x.
Misionero Javeriano en Sierra Leona
Fuente: ABC Toledo