jueves, 30 de octubre de 2014

Tercera carta desde Sierra Leona del Padre Luis Pérez

El misionero toledano de la Orden javeriana Luis Pérez cuenta a los lectores de ABC Toledo que «por desgracia, aquí el número de afectados y muertos sigue sin bajar» y explica cómo se han organizado para ayudar a los enfermos




Quiero comenzar esta carta manifestando mi satisfacción y alegría por la recuperación de doña Teresa Romero, la enfermera afectada por el ébola; desde aquí hemos seguido su evolución y ha sido una grata noticia saber que está completamente curada,(así como los resultados negativos de los-as que estaban en observación). Deseo que su incorporación a la vida normal sea rápida. También espero que en España, y sobre todo en los ambientes donde doña Teresa vive y se mueve, sepan que la persona curada del ébola queda totalmente curada, es inmune a otra eventual acción del virus y no lo transmite a nadie. ¡Mucha suerte Dª. Teresa y familia!

Aquí van aumentando los que son dados de alta habiendo tenido el ébola: detectados a tiempo, tratados en el centro preparado para ello, atendidos adecuadamente, han logrado sobrevivir e incorporarse a su vida normal; lo malo es que al regresar a casa algunos de sus seres queridos ya no están, el ébola se los llevó. En nuestra parroquia tenemos varios curados que, al estar inmunizados contra el virus, incluso colaboran con el equipo de visitas y atención a los que, por prevención, están aislados en sus casas por 21 días. En el país el número de curados asciende a alrededor de 750. Por desgracia el número de afectados y muertos sigue sin bajar y se mantiene alto (afectados más de 3.600, muertos más de 1.300. Cifras «oficiales», los que se han podido cuantificar).

La lucha entre vida y la muerte sigue, el deseo de que vida se normalice continúa. Autoridades, Asociaciones, grupos, ONGs…se esfuerzan por atajar el mal por todos los medios. También la comunidad internacional parece que reacciona: España, Gran Bretaña, USA, Cuba… están ya haciendo llegar ayudas de medios y personal, lástima que ésta aun no sea suficiente y, a veces, lenta por la burocracia. Es una pena que aún tengan que morir muchos más por no hacer a tiempo lo que se tiene capacidad de hacer antes.

Aunar esfuerzos, a todos los niveles, para atajar y paliar la epidemia. En ello está también la Diócesis de MaKeni que ha creado lo que podríamos llamar «Acción Pastoral contra el ébola». Para difundir esta «pastoral» en cada parroquia se hace un «workshop» (lo que nosotros llamamos Taller de Trabajo. Esta semana se ha hecho en nuestra parroquia de San Guido Mª Conforti. En este taller participaron (éramos unas cuarenta personas): los sacerdotes, el consejo parroquial, los líderes y catequistas de las diversas comunidades del interior, los directores de las escuelas del territorio de la parroquia. Entre los participantes había uno que se ha curado del ébola. Cada uno de los participantes tiene que sensibilizar e informar, sobre lo tratado en el taller, en sus respectivas aldeas o grupos para que la gente actúe con responsabilidad, más eficacia y prudencia.

El Taller está coordinado y lo realiza un equipo formado por el sacerdote encargado de esta pastoral, una enfermera especializada, los directores de Caritas y Justicia y Paz de la Diócesis. Cada uno interviene ilustrando el tema desde su competencia y, entre todos, configuran una manera de abordar «integralmente» a las personas y grupos afectados por el ébola y sus variadas consecuencias perniciosas.

Desde el punto de vista pastoral se insistió en la necesidad de que las comunidades se mantengan unidas en la Fe, en la oración, en la fraternidad y la caridad. Confiar en el Señor, ponernos en sus manos, pedirle fuerza y esperanza, pero no con una fe fatalista o dejándole a Dios el quehacer, sino una fe comprometida que es consciente de que Dios actúa por nuestro medio, a través de nuestra fraternidad. Estar unidos e intensificar la oración, que las comunidades recen por el país, por los afectados, por los muertos, que los afectados sepan que se reza por ellos, que estamos unidos a su oración a su petición de ayuda al Señor. En todas las visitas del grupo parroquial a los aislados se termina rezando a Dios Padre; unos son católicos, otros protestantes, otros musulmanes…todos se recogen en un momento de oración a «Papa God», a Dios nuestro Padre, Padre de todos que a todos ama.

La enfermera explicó lo qué es el ébola, su transmisión, la posible prevención, cómo tratar a los afectados y convivir con ellos hasta que son llevados a un centro de tratamiento, cómo aislarlos físicamente mientras están en casa sin aislarlos afectivamente, como respetar su dignidad y alimentar su esperanza, cómo vivir los 21 días de aislamiento… Dio muchos consejos prácticos para los que tienen pocas posibilidades de obtener material de protección. Una exposición precisa, sencilla, clara, práctica y de gran eficacia. Todo lo que dijo fue muy útil para evitar el contagio, para afrontar los casos declarados, para saber lo que hacer y donde ir. Todo ello contribuirá a disminuir el número de contagios y a facilitar el tratamiento y la curación de los afectados. Todo ello ayuda a reaccionar, a renovar la esperanza, a afianzar la solidaridad y a hacer caer en la cuenta de que todos somos necesarios para salir adelante; aquí nada es poco, lo poco se convierte en mucho y todo es expresión de la dignidad con que este pueblo vive y quiere seguir viviendo.

¡En fin! un día muy provechoso, fraterno y con deseo de saber para ayudar a informar y para colaborar a paliar un poco el sufrimiento de unos y prevenir el contagio de otros. Un día de una comunidad cristiana que quiere vivir su fe aplicándola, un día de esperanza, de deseo de compartir lo que se es y lo que se tiene para tratar de vencer la adversidad desde la fraternidad que nos une al tener un mismo Padre. La vida sigue y mejorará gracias a personas y comunidades como estas.

Muchos saludos y hasta la semana que viene.


P. Luis Pérez Hernández s.x.

Misionero Javeriano en Sierra Leona