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jueves, 23 de febrero de 2017

Día de Hispanoamérica 2017: “Vayan, sin miedo, para servir”

“Vayan, sin miedo, para servir” es el lema del Día de Hispanoamérica que se celebrará el próximo 5 de marzo de 2017


El primer domingo del mes de marzo la Iglesia española recuerda a los misioneros que tiene en América Latina. Es el lugar donde hay más misioneros españoles, como parece lo más lógico, porque nos sentimos más obligados con ellos: son a los que les llevamos el Evangelio y ahora no podemos ni queremos dejar de mantenerlo vivo.

Este año, la Comisión Episcopal de Misiones, ha elegido el lema: “Vayan, sin miedo, para servir”. Frase del Papa Francisco en la JMJ Brasil 2013. Es importante cada una de las tres partes de la frase: hay que salir de nosotros mismos, de nuestras seguridades, hacerlo sin miedo, porque vamos en nombre de Dios y con la compañía de la Iglesia y para servir, para ponernos, como Jesús, a disposición de la Iglesia en la misión.

Debemos ser conscientes de que nuestros hermanos creyentes que viven en aquellas tierras permanecen fieles al Señor y a la Iglesia gracias a los sacerdotes, seglares, religiosos y sobre todo religiosas, que están con ellos. Nuestra aportación, nuestra oración, nuestro recuerdo no puede ser sólo por lo que hicieron los primeros evangelizadores de aquellas tierras; hoy, ahora, hay misión, se hace misión, se vive la misión. Y nosotros también nos debemos sentir implicados.

Los objetivos del Día de Hispanoamérica son:
  • Dar gracias a Dios por el envío de tantos misioneros españoles que están gastando su vida en América Latina donde ya viven el 50% de los católicos del mundo.
  • Tomar conciencia de que el mandato misionero es para todos sin excepción y que el don de la fe sólo se fortalece cuando se transmite a quienes aún no conocen el Evangelio.
  • Recordar a los misioneros españoles que permanecen en la misión en el continente americano, y colaborar con ellos a través de la oración y de la ayuda económica. 
  • Acoger con gratitud, en nuestras comunidades eclesiales, a quienes llegan procedentes de otros países, ya sean laicos, familias, religiosos y religiosas, o sacerdotes.
Un día especial para recordar a los 31 misioneros diocesanos de Toledo acogidos en la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana (OCSHA); pero de manera singular a todos los misioneros y misioneras de Toledo, 98 en la actualidad, que desarrollan su labor en América Latina.


Material



lunes, 29 de febrero de 2016

Archidiócesis de Toledo es la que más sacerdotes posee acogidos al servicio de la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana (OCSHA)

En la actualidad son 31 sacerdotes de la Archidiócesis de Toledo los que desarrollan su acción misionera en varios países de América, y en todos ellos “la misericordia es el signo distintivo para su servicio misionero en América Latina”


El próximo domingo, 6 de marzo de 2016, se celebra el Día de Hispanoamérica, convocado bajo el lema “Testigos de la Misericordia”

El próximo Domingo 6 de marzo de 2016, junto a todas las Diócesis españolas, la Archidiócesis de Toledo celebra el Día de Hispanoamérica. Día que se celebra con el lema “Testigos de la Misericordia”, jornada clave para posicionar la misericordia como signo distintivo y, a la vez, invitación urgida para todos los que prestan su servicio misionero en América Latina.

Acogidos a la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana (OCSHA), servicio de la Conferencia Episcopal Española encomendado a la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, que preside el Arzobispo de Toledo y Primado de España, Monseñor Braulio Rodríguez Plaza, la Archidiócesis de Toledo es la que más sacerdotes posee, en la actualidad 31, que cooperan con las Iglesias locales de América en la actividad misionera. Junto a ellos, también se recuerda en este día a los misioneros que provienen de las Congregaciones religiosas, al igual que misioneros laicos españoles, muchos de ellos como familias misioneras, que realizan allí su labor evangelizadora.


Por ello la Delegación Diocesana de Misiones, como manifiesta su Delegado Jesús López Muñoz, “quiere hacer patente su renovada gratitud a los 31 sacerdotes de Toledo que sirven a la Iglesia en América”, destacando que “en esta jornada tenemos presente a todos nuestros misioneros en la oración y en la comunión eclesial, haciéndose verdaderamente explícita en la cooperación entre las Iglesias”.

Momento en el que, desde la Delegación Diocesana de Misiones, se pide una renovación “del seguimiento fiel a Jesucristo y vuestro servicio entregado a la misión universal de la Iglesia, que en cada una de nuestras comunidades debe hacerse realidad”.

Tanto la Delegación Diocesana de Misiones de Toledo como la Dirección Diocesana de Obras Misionales Pontificias (OMP) en Toledo, contando con la cooperación de la ONGD Misión América, ponen a disposición los materiales del Día de Hispanoamérica 2016 en la página web de www.misionestoledo.org, que también pueden ser encontrados en la Conferencia Episcopal Española http://www.conferenciaepiscopal.es/dia-de-hispanoamerica-2016/.

Finalmente, y en cuanto a la colaboración económica, la Delegación Diocesana de Misiones recuerda que lo recaudado en el Día de Hispanoamérica sirve como apoyo para el trabajo de nuestros misioneros, al igual que los proyectos pastorales y sociales que ellos desarrollan como Iglesia en América.

En el año 2015 la aportación de la Archidiócesis de Toledo alcanzó los 5100 Euros, de aportaciones de las parroquias y donantes que contribuyen al trabajo de los misioneros. Una cooperación económica, como detalla el Decreto Conciliar Ad Gentes, que los laicos están llamados a prestar de buen grado esa cooperación a los pueblos en vías de desarrollo, “cooperación que es tanto más de alabar, cuanto más se relacione con la creación de aquellas instituciones que atañen a las estructuras fundamentales de la vida social, y se ordenan a la formación de quienes tienen la responsabilidad de la nación”.


miércoles, 24 de febrero de 2016

Día de Hispanoamérica (Domingo 6 de marzo de 2016): "Testigos de la Misericordia"


El próximo Domingo 6 de marzo de 2016 celebraremos en todas las Diócesis españolas, y entre ellas nuestra Diócesis de Toledo, el Día de Hispanoamérica. Día que viviremos con el lema “Testigos de la Misericordia”, jornada clave para posicionar la misericordia como signo distintivo y, a la vez, invitación urgida para todos los que prestan su servicio misionero en América Latina.

Por ello, en este Día de Hispanoamérica, expresamos nuestra renovada gratitud a los 31 sacerdotes toledanos que sirven a la Iglesia en Latinoamérica acogidos a la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana (OCSHA), así como a todas las religiosas y religiosos españoles, sacerdotes, laicos que colaboran en la misión como Fidei donum, colaborando con la evangelización en aquellas tierras.

Desde el año 1959, y en esta especial celebración y jornada, tenemos presente a todos esos misioneros en la oración y en la comunión eclesial, que se hace explícita en la cooperación entre las Iglesias. En esta ocasión os pedimos que renovéis vuestro seguimiento fiel a Jesucristo y vuestro servicio entregado a la misión universal de la Iglesia, que en cada una de nuestras comunidades trabajemos para hacer realidad la transformación misionera.

Seamos discípulos misioneros de corazón humilde, porque “Un corazón misionero sabe de esos límites y se hace «débil con los débiles […] todo para todos» (1 Co 9,22). Nunca se encierra, nunca se repliega en sus seguridades, nunca opta por la rigidez autodefensiva. Sabe que él mismo tiene que crecer en la comprensión del Evangelio y en el discernimiento de los senderos del Espíritu, y entonces no renuncia al bien posible, aunque corra el riesgo de mancharse con el barro del camino”. (EG, 45)

Desde la Delegación Diocesana de Misiones de Toledo, la Dirección Diocesana de Obras Misionales Pontificias (OMP) en Toledo y la ONGD Misión América os invitamos a vivir intensamente este Día de Hispanoamérica, poniendo a vuestra disposición todos los materiales del Día de Hispanoamérica 2016 en el siguiente enlace http://www.conferenciaepiscopal.es/dia-de-hispanoamerica-2016/ y en la página web de Misiones Toledo www.misionestoledo.org . Es el momento de vivir la animación y la dinamización misionera. Vivamos con alegría esta jornada que nos provoca para ser constantemente misioneros.

También os pedimos que no olvidéis vuestra colaboración económica, junto a las oraciones y la unión espiritual. Las aportaciones que realizamos en el “Día de Hispanoamérica” sirven de apoyo para el trabajo de nuestros misioneros, de sus proyectos pastorales y sociales, que son proyectos de la Iglesia. 

Como siempre, quedamos a vuestra disposición para continuar en el trabajo de cooperación y animación en el que todos estamos involucrados desde nuestro compromiso pastoral y misionero.

Delegación Diocesana de Misiones de Toledo

Documentos:





domingo, 14 de junio de 2015

La Delegación Diocesana de Misiones y Obras Misionales Pontificias impulsan acciones misioneras en Perú

La tercera edición de #VeranoMisión en la Archidiócesis de Toledo arranca una vez más en La Rinconada del Tajo (Toledo)


El Delegado Episcopal de Misiones, Jesús López Muñoz, ha destacado que un gran número de estos misioneros de #VeranoMisión son laicos que cooperan constantemente con la obra de evangelización

Más de veinte personas, entre las que se encuentra una familia formada por los padres y sus seis hijos, participarán este año en el programa #VeranoMisión que, impulsado por la Delegación Diocesana de Misiones de la Archidiócesis de Toledo y la Dirección Diocesana de Obras Misionales Pontificias, se desarrollará durante los meses estivales en la acción misionera que Toledo mantiene en Perú.

Misioneros y misioneras que esta mañana, junto a cerca de cien personas, participaban en La Rinconada del Tajo en el arranque de la tercera edición de #VeranoMisión, ocasión propicia para participar en actividades misioneras en Perú y en actividades formativas en España, que sirven para profundizar en la naturaleza misionera de la Iglesia.

En ese sentido, el Delegado Episcopal de Misiones, Jesús López Muñoz, destacaba que es el momento de renovar nuestra cercanía al Decreto Conciliar Ad Gentes, sobre la actividad misionera, que en los próximos meses celebrará su 50 Aniversario, por lo que recordaba que “precisamente Ad Gentes nos recuerda que la Iglesia es misionera por naturaleza, por lo que nuestro trabajo por la misión no solo debe ser constante sino que debe ser nuestra prioridad pastoral”.

López Muñoz también destacaba que un gran número de estas personas que participan en #VeranoMisión  son “laicos que cooperan a la obra de evangelización”, proseguía afirmando que “Ad Gentes nos recuerda que esta cooperación logra el fomento entre los laicos del conocimiento y amor de las misiones, que suscita vocaciones y el incesante uso de dar a otros el don de la fe que hemos recibido gratuitamente”.

Durante la convivencia misionera celebrada esta mañana, cuyo punto central ha sido la celebración de la Eucaristía, que ha estado acompañada de los cantos del Coro Joven de la Parroquia “Nuestra Señora de La Paz” de La Puebla de Montalbán, también se ha recordado el mensaje que el Papa Francisco ya ha elaborado para la Jornada Mundial de las Misiones que se celebrará el próximo mes de octubre, en el que recuerda que “la pasión del misionero es el Evangelio”. En este sentido Jesús López les pedía que no olviden que “debéis ser testimonio y vida, insuflar acá y allá, en nuestras calles y en los corazones, la alegría de la autenticidad del Evangelio”.

Desde la Delegación Diocesana de Misiones de Toledo, afirmando que todos estamos llamados a la misión, se pone a disposición de todas las personas interesadas que deseen contribuir a la dinamización y la animación misionera, que pueden encontrar más información en la página web www.misionestoledo.org o poniéndose directamente en contacto con la Delegación en el teléfono 925224100 (Extensión 163).



martes, 17 de marzo de 2015

INTENSA VENEZUELA, testimonio misionero de David Rolo FMVD


Hace pocas semanas que he regresado de Venezuela. Los dos meses iniciales se convirtieron en cuatro casi sin quererlo. Mucho o poco tiempo, dependiendo de los criterios con los que se juzgue. Personalmente, más que corta o larga podría definir la experiencia como “intensa”. En esta Venezuela todo es intenso, exageradamente intenso. Las cosas cotidianas de cada día adquieren unos tintes de intensidad y dramatismo que no he visto en los diferentes países que he podido recorrer en estos veinte años de vida misionera. ¿Qué puede tener de  “intenso” comprar papel higiénico? En Venezuela algo tan trivial en la mayoría de nuestros países se vuelve casi una aventura. Aventura es salir a comprar productos básicos; aventura es encontrar medicinas; y el tema se transforma en “aventura extrema” cuando hay que afrontar una hospitalización, una operación, o a veces un simple análisis de sangre. Tantas y tantas realidades intensas dentro de la cotidianidad que prefiero no tener que hacer una lista, porque rallaría el absurdo para quien no las ha vivido desde dentro. Y no quisiera que ningún venezolano que estuviera leyendo estas palabras piense que estoy echando tierra a la realidad de este maravilloso país. Mi intención es justo la contraria. Confieso que he regresado también intensamente enamorado de sus gentes, de su alegría, de su fe. No todo lo que ocurre en Venezuela es malo: la bondad de su gente es lo mejor que hay en este hermoso lugar caribeño. Justo por eso el contraste con la realidad actual se hace más sangrante…

Como comentaba al inicio, en un principio mi viaje iba a ser de dos meses. Mis compañeros misioneros que están en Barquisimeto necesitaban un poco de ayuda fruto de la gran cantidad de trabajo pastoral que tienen que afrontar, y se dieron las circunstancias para que yo pudiera ir. Posteriormente el tiempo inicial se extendió hasta los cuatro meses, tras los cuales regresé a Roma, donde vivo habitualmente (o al menos, donde está mi cama y mis pocas pertenencias, porque paso la mayor parte del año de viaje…).


Confieso que algo de mi corazón misionero despierta cuando piso Latinoamérica. El piropo más hermoso que he recibido jamás es que dijeron de mí hace unos años que soy un europeo con corazón latino. Por eso mismo, la experiencia personal que he vivido en estos meses ha sido también “intensa”. La Parroquia de la Santa Cruz, que atienden pastoralmente mis hermanos, ha sido el espacio fundamental de mi labor misionera en este tiempo. Se vive lo que estamos acostumbrados a ver en nuestras parroquias en España, pero todo más “intenso” (perdón si me estoy haciendo pesado con esto…). ¿Misas? Muchas y largas, llenas de canciones, de aplausos, de gestos y de mucha gente que no tiene prisa y desea escuchar la Palabra sin mirar el reloj. ¿Confesiones? Muchas… y muy duras, como no podía ser de otro modo en un país que es el segundo con mayor inseguridad del mundo. ¿Grupos parroquiales? Muchos. Niños de catequesis, muchos también. Como os digo, todo muy intenso. Además, pude apoyar el trabajo de Pastoral universitaria en diferentes facultades, en las que se hace imprescindible que la fe sea motivación e inspiración para los jóvenes a los que les tocará reconstruir el país desde los valores del Evangelio. Y como tercer elemento fundamental de mi misión en esos meses, el acompañamiento de la Familia Misionera Verbum Dei, el grupo de laicos que comparten con nosotros espiritualidad, carisma y misión, y que como un pequeño grano de mostaza da la vida en medio de la dificultad para que Jesús sea conocido.

¿Volveré algún día a Venezuela? Bien sabe Dios mi total disponibilidad para ir donde Él me quiera, a pesar de mis miedos y limitaciones. Pero si no regresara nunca, tengo claro que sus gentes están ya sembradas para siempre en mi corazón. Mientras tanto, intento ser un humilde testigo de su cruda realidad, consciente de que cuanto más se conozca, mayor será el apoyo y la oración que podamos ofrecer por todos ellos. Si la realidad es intensa, no menos intensa necesita ser nuestra oración…

David Rolo Cabello
Misionero Sacerdote de la Fraternidad Misionera Verbum Dei

jueves, 26 de febrero de 2015

Los misioneros y el Espíritu Santo son los protagonistas del Día de Hispanoamérica 2015

La jornada con la que cada año la Iglesia española renueva sus "vínculos de solidaridad, comunión y colaboración" con las Iglesias hermanas de América.


El Día de Hispanoamérica 2015 se celebra el 1 de marzo, bajo el lema "Evangelizadores con la fuerza del Espíritu". El año pasado, la colecta de este día permitió poner a disposición de los misioneros y misioneras españoles en América cerca de 65.000 euros, como siempre una pequeña gota de agua en un mar de necesidades.

9.000 misioneros españoles en América Latina

El misionero que aparece en el cartel bien pudiera ser cualquiera de los 9.000 misioneros españoles que evangelizan en “el continente de la esperanza”, como lo calificara en su día san Juan Pablo II. Trescientos de ellos llegaron un buen día a él de la mano de la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana (OCSHA), y allí siguen hoy, al pie del cañón, llevando la buena noticia del Evangelio a aquellos hermanos. La OCSHA es un organismo dependiente de la Comisión de Misiones de la Conferencia Episcopal Española, que fue creado en 1949 para canalizar el envío de sacerdotes diocesanos españoles a esas tierras. Desde su puesta en marcha, han sido enviados desde ella ya más de 2.200 presbíteros.

A todos ellos, y a cuantos sacerdotes, religiosos y laicos misionan allí, se ha dirigido el cardenal Marc Ouellet en el mensaje que ha elaborado para la ocasión como presidente de la Pontificia Comisión para América Latina (PCAL). En su escrito, el purpurado canadiense empieza por agradecerles la labor que desempeñan, y tras enviarles “un abrazo fraterno” y sus oraciones, les recuerda, como ya hiciera el año pasado, que la alegría debe ser la señal de identidad de los misioneros, incluso cuando tengan que “sembrar entre lágrimas”. “Ojalá el mundo actual –que busca a veces con angustia, a veces con esperanza– pueda así recibir la Buena Nueva, no a través de evangelizadores tristes y desalentados, impacientes o ansiosos, sino a través de ministros del Evangelio, cuya vida irradia el fervor de quienes han recibido, ante todo en sí mismos, la alegría de Cristo”, escribe el cardenal Ouellet citando a Pablo VI.

Los misioneros, por tanto, son, como no podría ser de otra manera, los grandes protagonistas del Día de Hispanoamérica. En el mensaje de la PCAL se los califica de “manantial que refresca a sus hermanos” y de “instrumentos en manos del Espíritu”. Y este, el Espíritu Santo, es, precisamente, el otro gran protagonista. Y es que la misma fuerza que en Pentecostés hizo que los Apóstoles dejasen atrás el miedo y saliesen de sí mismos para convertirse en evangelizadores es la que alienta hoy a estos hombres y mujeres que han dejado atrás su tierra y una vida acomodada para partir al encuentro del hermano necesitado. “La propuesta que ofrece el lema de la jornada –dice en su mensaje el presidente de la PCAL– es fruto de la decidida confianza en el Espíritu Santo, que «acude en ayuda de nuestra debilidad» (Rom 8,26), para seguir impulsando una corriente evangelizadora marcada por esa alegría, más fervorosa, generosa, audaz, llena de amor hasta el fin y de vida contagiosa, promovida por «evangelizadores llenos de coraje, incansables en el anuncio y capaces de una gran resistencia activa» (EG 263)”.

El cardenal Ouellet insiste en que, como en el primer momento, los misioneros de hoy no acuden a evangelizar “por iniciativa propia o por otros motivos que no sean el anuncio del Evangelio”, sino que lo hacen porque Dios les da una “vocación que transforma su vida”. Y que es Dios, “el que da la vocación”, quien otorga “tanto la fuerza de emprender el camino [...] como la alegría del anuncio”. Meros “instrumentos en manos del Espíritu”, los misioneros son conscientes y tienen la seguridad –escribe el cardenal– “de que no se perderá ninguno de sus esfuerzos realizados con amor, como no se pierde el amor de Dios; de que su trabajo dará frutos, pero sin pretender saber cómo, ni dónde, ni cuándo”. Para proclamar el Evangelio han de apoyarse, por ello –afirma–, “en la oración” y “en la audacia (parresía)”.


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José Ignacio Rivarés