jueves, 23 de octubre de 2014

Padre Luis Pérez: «Los esfuerzos del gobierno contra el ébola no llegan a todos en Sierra Leona»

El misionero toledano de la Orden javeriana Luis Pérez cuenta, en su segunda carta, a los lectores de ABC Toledo de qué forma religiosos y sacerdotes de la diócesis de Makeni se reorganizan contra el ébola ante la falta de ayuda a los enfermos


Ante el cariz que ha tomado la extensión del virus del ébola en nuestro distrito (Bombali) y en nuestra ciudad y diócesis (Makeni); constatando que los esfuerzos que está haciendo el gobierno no llegan a todos e impulsados por el deseo de compartir como hermanos, de ser solidarios y de colaborar a afrontar esta pandemia que hace sufrir y perder la vida a tantas personas, las parroquias de Makeni se han movilizado y organizado.

El administrador apostólico de la Diócesis (estamos esperando el nombramiento de un obispo) ha convocado, varias veces, a los sacerdotes y religiosos para organizar, de alguna manera, una cierta atención a los afectados por el ébola y sus familias en los diversos territorios parroquiales, sean éstos católicos, protestantes, musulmanes o de otras confesiones religiosas.

Aquí las parroquias son extensas y los católicos están diseminados en el territorio (ciudad y aldeas en la nuestra). Es por ello por lo que cuando se da un caso de «posible afectado-a», los mismos feligreses informan a la parroquia.

Conocida la situación, la comunidad se moviliza: alguno o varios sacerdotes, con algún laico, visitan a las personas y lugares señalados como afectados. Una veces las autoridades sanitarias ya han ido allí, en muchas ocasiones todavía no han aparecido. En esta primera visita, por lo tanto, la situación que encuentra el «equipo parroquial» es variada: casos ya identificados, otros esperando los resultados de los análisis; casas auto-asisladas a la espera de verificación, casas aisladas por las autoridades y vigiladas por el Ejército, para que nadie salga ni entre de la casa y el recinto que la rodea; casas donde hay algún enfermo de ébola dentro, casas donde ya ha muerto alguna o varias personas como consecuencia del virus.

Sea como fuere, el «equipo se presenta» como miembros de la parroquia que han querido visitarles para expresar su pesar y ofrecer su cercanía y colaboraciónen esos momentos difíciles y para ayudarles a la supervivencia en los 21 días que tienen que estar aislados.

El encuentro y la conversación se realiza a una prudente distancia, siempre hay que evitar el contacto. Los afectados expresan sus necesidades, sus temores y explican la situación de los que viven en esa casa o casas, si han sido visitados por algún sanitario, si han recibido alguna ayuda…La parroquia les ofrece su cercanía, seguimiento y colaboración (apoyando a la ayuda del gobierno) mientras duren los días de aislamiento. Son encuentros cargados de sentimientos de incertidumbre de pesar y de esperanza; de incertidumbre y pesar ya que todos, tanto los que allí como los que visitan, saben que es un momento difícil, sin final conocido, que se hará largo en el ánimo y en el corazón de los afectados; de esperanza porque la vida siempre «quiere vencer» y porque todos los que allí están harán lo posible para que así sea; los resultados se verán, no dependen ni de ellos ni de nosotros; lo que sí depende es cómo se afronta la situación y, en todo caso, siempre es positivo y da esperanza el afrontarla juntos, tratando de hacerse cargo los unos de los otros.

Los afectados unos son católicos, otros protestantes, otros musulmanes.., todo encuentro-visita termina con una oración a Dios Padre, que nos ama y en el que se pone la esperanza; todos se recogen y rezan: afectados, visitantes, vecinos, policías, soldados…

La siguiente visita tendrá el mismo objetivo: confortar y hacer sentir la cercanía de la comunidad cristiana a las personas afectadas. A ello se unirá la distribución de alimentos, para ayudar a sobrevivir en esos días de aislamiento, que la comunidad cristiana, en las colectas parroquiales, ha aportado para compartir y los comprados con aportaciones que llegan a la parroquia, tanto desde aquí, como desde el exterior.

Son «granos» de arena que cimentan la fraternidad, alientan el deseo de vivir y cooperan, modestamente, a paliar un poco el sufrimiento de nuestros hermanos y hermanas.

Muchos saludos y hasta la semana que viene.


P. Luis Pérez Hernández s.x.

Misionero Javeriano en Sierra Leona