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domingo, 21 de enero de 2018

Turleque acoge la formación misionera impartida por Misiones Toledo

Ante el “Mes Misionero Extraordinario” convocado por el Papa Francisco y que se celebrará en octubre del 2019


En esta pionera propuesta de formación misionera se han involucrado la Dirección Diocesana de Obras Misionales Pontificias, la Delegación Diocesana de Misiones de Toledo y la ONGD Misión América.

La Parroquia “Nuestra Señora de la Asunción” de la localidad toledana de Turleque acogió la noche del pasado sábado una sesión diocesana de la formación misionera impartida por Misiones Toledo, OMP Toledo y la ONGD Misión América “ante el Mes Misionero Extraordinario convocado por el Papa Francisco, para el mes de octubre de 2019”.

La charla misionera acogió a un nutrido grupo de personas, que tuvieron la oportunidad de conocer más de cerca las diferentes Obras Misionales Pontificias, acercarse a la Infancia Misionera, ante la próxima celebración en España el domingo 28 de enero, descubrir la Revista Gesto, publicación destacada para la Infancia Misionera que está celebrando su 40 aniversario, y poder conocer indicaciones para vivir con más plenitud como discípulos misioneros la celebración del octubre 2019, que tendrá su punto de partida en el DOMUND de este año 2018.

En el marco de la formación misionera “La alegría del Evangelio”, el responsable de la misma, Fernando Redondo Benito, destacó cómo en cada sesión de formación “pretendemos acercar al corazón la mirada y la interpelación de la misión, respondiendo a preguntas nada fáciles: cómo vivo el discipulado misionero, qué supone y cómo me adentro en la alegría del Evangelio y cuál es mi posición antes las periferias misioneras”.

“Presentamos una formación provocadora, porque queremos provocar una respuesta en cada uno de los que nos escuchan”, señala Fernando Redondo. Con un recorrido testimonial y vivencial, se persigue fortalecer la mirada hacia la misión, ofreciendo claves para que desde las parroquias se pueda vivir en estado permanente de misión y asumir la responsabilidad de una tarea compartida.

Por ello Redondo Benito enfatizó en la “indiferencia”, como uno de los grandes problemas del siglo XXI, y en el concepto de periferias, para que todos “seamos capaces de abandonar nuestras comodidades para poder ayudar al prójimo, haciéndonos uno verdaderamente con ellos”.


Misiones Toledo y OMP Toledo agradecen la colaboración de la Parroquia de Turleque y, especialmente, el compromiso del párroco José Antonio Fuentes Ucendo, por haber facilitado la celebración de esta sesión diocesana de formación misionera, convirtiéndose en una de las primeras parroquias que han querido sumarse a la preparación del Octubre 2019.

La convocatoria para acoger esta formación misionera, para parroquias, cofradías y hermandades, movimientos y asociaciones de apostolado seglar, colegios e institutos, sigue abierta, por lo que se puede dirigir la petición a toledo@omp.es, desde donde se coordinará la celebración y todos los detalles.

Infancia Misionera 2018


El próximo domingo, 28 de enero, la Archidiócesis de Toledo celebrará, sumándose a las actividades realizadas en todo el mundo, el 175 aniversario de la Infancia Misionera, que se consolida como la gran obra que promueve la ayuda recíproca entre los niños del mundo.

Este año la celebración diocesana se llevará a cabo en la Parroquia Nuestra Señora de la Paz, de La Puebla de Montalbán, presidida por el Obispo Auxiliar de Toledo, Mons. Ángel Fernández Collado, que estará acompañado por el delegado diocesano de misiones, Jesús López Muñoz. Será a las 12:00 horas, del domingo 28 de enero, con la celebración de la Santa Misa y posteriormente juegos para todos los niños de la Infancia Misionera.

En el año 2017 la Archidiócesis de Toledo contribuyó con 54.141,77 Euros, fruto de la generosidad de los niños de la Infancia Misionera, que posteriormente se ponen a disposición del Papa Francisco para el desarrollo de proyectos educativos, sanitarios y evangelizadores en todo el mundo.

Desde Misiones Toledo se realiza una invitación general y abierta para que todo el mundo participe en la celebración de la Infancia Misionera, invitando a que asistan a La Puebla de Montalbán donde, como indica el delegado de Misiones, Jesús López, “armaremos lío y alegría con todos los niños y niñas de la Infancia Misionera”.

Para conocer más de la Infancia Misionera, y poder colaborar, los interesados pueden acceder en la página web www.misionestoledo.org.

martes, 21 de noviembre de 2017

Padre Christopher Hartley (misionero diocesano) y su última Carta desde el Desierto: "Por fin ¡¡EL AUTOBÚS!!"

El misionero diocesano de Toledo, Padre Christopher Hartley Sartorius, nos hace llegar su última "Carta desde el Desierto". Ya son 23 las escritas desde Etiopía, donde comparte su día a día misionero, las iniciativas, los proyectos, una realidad misionera de la que aprendemos constantemente en Toledo y que acompañamos siempre con la oración.

Padre Christopher, en la carta fecha el pasado 17 de noviembre, señala que "Gracias a todos vosotros, lo que ayer era un sueño, hoy es una realidad. Os escribo esta carta desde Addis Ababa, a donde he venido para recoger el autobús; os escribo a medias, entre emocionado y agradecido, porque, ¡por fin! Lo que parecía un sueño imposible se ha hecho realidad".


Prosigue narrando el misionero diocesano toledano, desde Etiopía, "como sabéis, nuestro PROYECTO TAMARA, para mujeres enfermas de SIDA o de otras enfermedades, terminales o al menos graves, estaba terriblemente necesitado de un medio de transporte adecuado para traer, mañana y tarde a estas mujeres y a sus hijos pequeños al hogar de la Iglesia, que con vuestra ayuda construimos hace unos años y que se llama “Galilea”.".

Una constante en esta "Carta desde el Desierto" es la palabra "gracias": "sois muchísimos los que habéis contribuido con vuestros generosísimos donativos y sacrificios a la compra de este vehículo. A todos os damos las gracias, en nombre de la Iglesia Católica y de modo particular, en nombre de tantas mujeres y niños sin voz, verdaderos desguaces y deshechos humanos de quienes aquí, nadie se apiada".

El Padre Christopher nos comparte que "durante la construcción del edificio de la misión, la Iglesia se ha hecho presente día a día en la comunidad local, visitando a la población. Con frecuencia, era requerida para visitar a algún enfermo, y así, se ha abierto un camino de contacto con aquellos que no tienen nada ni a nadie que se preocupe por sus necesidades básicas, “cristos” rotos, “cristos” abandonados. Además de jugar con los niños y hablar con sus madres, usamos estas conversaciones para descubrir a los miembros de la comunidad más vulnerables. Inmediatamente, comenzamos a llevar a niños y mujeres enfermas al hospital local". Enfatiza, además, que "en el curso de estas visitas a sus casuchas infames, descubrimos que muchas de las personas con las que habíamos entablado contacto, estaban enfermas de SIDA, por lo que las llevamos al Hospital Regional para su tratamiento. En ese momento, el Hospital solicitó nuestra cooperación para buscar a aquellos pacientes con VIH-SIDA que habían abandonado el tratamiento. A raíz de esta cooperación, la Iglesia ha comenzado un memorando de entendimiento con el Hospital Regional, con el apoyo de nuestro Vicario Apostólico, el obispo Angelo Pagano, OFM, Cap".

Del trabajo que desarrollan señala que "muchas de las mujeres con las que hemos contactado, trabajan en los prostíbulos de Gode (eufemísticamente llamados “ buna bet” = cafetería). Sirven como camareras, chicas de la limpieza, etc. Y también como prostitutas. Estas jóvenes mujeres tienen con frecuencia menos de 25 años, cargadas de niños pequeños y no cuentan con otros medios de subsistencia, sólo lo que ganan en el prostíbulo".


Sobre las mujeres también indica que "aunque la mayoría de estas mujeres son prostitutas “independientes”, una vez en el prostíbulo, empiezan a trabajar bajo la autoridad de la “madre” de la casa, quién las alimenta y da cobijo (aunque muchas de ellas todavía se tienen que costear parte del alquiler). No son prostitutas por elección, sino por necesidad, perdiendo así el sentido de autoestima y respeto por sí mismas. Piensan que no tienen otra elección y, aunque tienen una idea muy vaga del peligro que supone contraer el SIDA y otras enfermedades, lo consideran un riesgo necesario que tienen que correr para poder enfrentar las dificultades económicas con las que cuentan. Estas mujeres proceden de diferentes puntos geográficos y, por lo tanto, diferentes zonas culturales de Etiopía. Estamos en contacto con mujeres procedentes de las regiones de Tigray, Amara y Oromia, así como con algunas pertenecientes a la comunidad somalí local. El “imán” que ha atraído a la mayoría de ellas ha sido el movimiento de las fuerzas de seguridad, con una presencia muy importante en la ciudad de Gode. Cada mujer cuenta con su propia historia, que se desarrolla como una verdadera pesadilla".

El motivo de la compra del autobús

Christopher Hartley nos recuerda también que "el motivo de la compra de este autobús era que, al no existir servicio de autobús, los habitantes solo pueden acceder a un servicio de moto-taxi, que es bastante caro, para llegar hasta el complejo de la Iglesia. Nuestro proyecto nos ha llevado a transportar, ida y vuelta, a las mujeres y a sus hijos que asisten al Proyecto Tamara a diario. Haciendo imposible aumentar el número de mujeres e hijos que asisten al proyecto por la falta de espacio en los dos coches que tenemos. Este autobús nos dará ahora la posibilidad de traer un mayor número de mujeres y niños en cualquier momento a Galilea. Esto será mucho más eficiente y permitiría que el actual personal esté más presente con las mujeres y los niños que asisten a la formación y a la guardería; También se nos abriría la posibilidad de comenzar la enseñanza primaria para los hijos mayores de estas mujeres y para los niños que viven demasiado lejos de las escuelas en la ciudad (en la actualidad hay un pueblo cercano a nosotros y la ciudad se está expandiendo rápidamente)".

De las actividades que ya han empezado con las mujeres, señala el misionero que "hemos empezado con ellas talleres de manualidades, de forma que adquirirán las habilidades necesarias para ser capaces de vender los productos que realizan con sus propias manos (en lugar de venderse a sí mismas). De esta manera, hemos comenzado a enseñarles cómo hacer bolsos y carteras para venderlas posteriormente. Esto no solo constituye un medio de subsistencia, sino que también es una forma de aumentar su autoestima, cuando ven que son capaces de realizar por sí mismas coloridos artículos artísticos y no necesitan de venderse a un hombre para estar de pie por ellas mismas. De esta  manera, las mujeres salen durante unas horas al día del ambiente de los prostíbulos y las calles de Gode. Estas clases están teniendo lugar en el edificio de la misión que llamamos “Galilea”, en recuerdo de las palabras de la Revelación en la Palabra de Dios: “En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: «Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con él.” (Hechos de los Apóstoles: 10, 34-38) Así como Jesús empezó su obra de salvación en aquella Galilea, aquí, en este secarral somalí, dónde ha comenzado la Iglesia Católica sus obras de amor y a revelar el amor de Dios manifestado en Cristo, para nuestra salvación. Esta es nuestra “galilea”.".

El acompañamiento en esta acción misionera es clave, como señala el Padre Christopher, "acompañamos a cada mujer y a sus hijos (si están enfermos) al hospital o a la clínica médica, a sus citas del tratamiento de VIH y costeamos sus análisis de sangre o cualquier otro análisis que necesiten (normalmente estos no son gratuitos y ellas no tienen cómo costearlos). Debido a la inestabilidad y movilidad de la vida de estas mujeres, la educación de sus hijos se encuentra muy descuidada y es muy pobre. Planeamos matricular a estos niños en la Escuela Infantil que abriremos próximamente en la misión. Rodeando a la escuela, se encuentran poblados alejados de la ciudad, por lo que los niños no pueden acudir a la escuela ni disponen de asistencia médica, si algo les ocurre. Por lo tanto, también queremos que estos niños acudan a nuestro centro. Esto significa que abriremos dos clases de Educación Infantil (con entre 25 y 30 niños cada una), como complemento a las clases de manualidades que ya hemos comenzando con las mujeres".


Concluye la "Carta desde el Desierto" señalando que "Como hemos mencionado anteriormente, esperamos servir a entre 50-60 niños y niñas, algunos de los cuales son los hijos de las mujeres que asisten a las clases de manualidades mientras que otros pertenecen a las comunidades vecinas. 30 mujeres vulnerables divididas en grupos de 10 durante el primer año. Pero por encima de todo, lo que de verdad nos importan es que puedan experimentar el amor de Dios, revelado por Jesucristo, Dios hecho hombre, en el único rostro posible, que es el de la Iglesia Católica, en cada uno de nosotros los misioneros. Ellas son para nosotros pedacitos rotos del cuerpo de nuestro Dios crucificados, ellas y sus hijos llevan las llagas y los desgarros de la pasión. Mujeres, niños, multitudes de gentes crucificadas por la maldad de tantos y la indiferencia de los demás. A todos os damos las gracias en nombre de tanta gente pobre que no pueden hacerlo por sí mismos. Le pido a la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia, Madre de los misioneros y Madre de los pobres, que a todos nos cubra con su manto bendito. Ante el Sagrario de la misión oramos cada día por todos vosotros."

¿Cómo colaborar con el Padre Christopher Hartley?

Para colaborar con la misión de Gode:

Titular: Fundación Misión de la Misericordia
Entidad: BANKINTER
Número de Cuenta: 0128-0014-73-0100029293
Iban: ES0801280014730100029293 Código SWIFT o BIC: BKBKE SMMXXX

viernes, 14 de agosto de 2015

Intención Misionera del Papa Francisco para el mes de agosto

"Salir de nosotros mismos, hacernos prójimos de quienes se encuentran en las periferias humanas y sociales” nos invita el Papa Francisco en su intención misionera para este mes de agosto


Salir de uno mismo es ser misionero. Cruzar nuestras propias fronteras, dejando de lado las comodidades que nos llevan a una vida de desgano, de mediocridad, de queja continua. Es mirar a nuestro alrededor a los hermanos que sufren y que viven alejados de las relaciones humanas, en soledad, discriminados.

Es el contacto con el otro que me hace crecer y padecer precisamente las necesidades de los demás. Es lo que Jesús pidió a sus “pescadores” de hombres: el encuentro con el otro para amar, dando y recibiendo.

Los misioneros pueden ser modelos a los que imitar. Ellos han sabido bien salir de si mismos, para ir al encuentro del otro, del hermano, del que sufre y necesitado, del que no conoce el Amor de Dios.

Que el Espíritu nos invite a ser misioneros y nos lleve donde quiera para atender a quiénes más pueden necesitarlo.


P. Dante De Sanzzi
OMP Argentina 

lunes, 20 de abril de 2015

Mensaje del Papa Francisco para la 52 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones

"EL ÉXODO, EXPERIENCIA FUNDAMENTAL DE LA VOCACIÓN" DEL MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA 52 JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES Y JORNADA VOCACIONES NATIVAS 2015 QUE EN ESPAÑA CELEBRAMOS CONJUNTAMENTE EL 26 DE ABRIL CON EL LEMA "QUÉ BUENO CAMINAR CONTIGO"


Queridos hermanos y hermanas:

El cuarto Domingo de Pascua nos presenta el icono del Buen Pastor que conoce a sus ovejas, las llama por su nombre, las alimenta y las guía. Hace más de 50 años que en este domingo celebramosla Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Esta Jornada nos recuerda la importancia de rezar para que, como dijo Jesús a sus discípulos, «el dueño de la mies… mande obreros a su mies» (Lc 10,2). Jesús nos dio este mandamiento en el contexto de un envío misionero: además de los doce apóstoles, llamó a otros setenta y dos discípulos y los mandó de dos en dos para la misión (cf. Lc 10,1-16). Efectivamente, si la Iglesia «es misionera por su naturaleza» (Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Ad gentes, 2), la vocación cristiana nace necesariamente dentro de una experiencia de misión. Así, escuchar y seguir la voz de Cristo Buen Pastor, dejándose atraer y conducir por él y consagrando a él la propia vida, significa aceptar que el Espíritu Santo nos introduzca en este dinamismo misionero, suscitando en nosotros el deseo y la determinación gozosa de entregar nuestra vida y gastarla por la causa del Reino de Dios.

Entregar la propia vida en esta actitud misionera sólo será posible si somos capaces de salir de nosotros mismos. Por eso, en esta 52 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, quisiera reflexionar precisamente sobre ese particular «éxodo» que es la vocación o, mejor aún, nuestra respuesta a la vocación que Dios nos da. Cuando oímos la palabra «éxodo», nos viene a la mente inmediatamente el comienzo de la maravillosa historia de amor de Dios con el pueblo de sus hijos, una historia que pasa por los días dramáticos de la esclavitud en Egipto, la llamada de Moisés, la liberación y el camino hacia la tierra prometida. El libro del Éxodo ―el segundo libro de la Biblia―, que narra esta historia, representa una parábola de toda la historia de la salvación, y también de la dinámica fundamental de la fe cristiana. De hecho, pasar de la esclavitud del hombre viejo a la vida nueva en Cristo es la obra redentora que se realiza en nosotros mediante la fe (cf. Ef 4,22-24). Este paso es unverdadero y real «éxodo», es el camino del alma cristiana y de toda la Iglesia, la orientación decisiva de la existencia hacia el Padre.

En la raíz de toda vocación cristiana se encuentra este movimiento fundamental de la experiencia de fe: creer quiere decir renunciar a uno mismo, salir de la comodidad y rigidez del propio yo para centrar nuestra vida en Jesucristo; abandonar, como Abrahán, la propia tierra poniéndose en camino con confianza, sabiendo que Dios indicará el camino hacia la tierra nueva. Esta «salida» no hay que entenderla como un desprecio de la propia vida, del propio modo sentir las cosas, de la propia humanidad; todo lo contrario, quien emprende el camino siguiendo a Cristo encuentra vida en abundancia, poniéndose del todo a disposición de Dios y de su reino. Dice Jesús: «El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna» (Mt 19,29). La raíz profunda de todo esto es el amor. En efecto, la vocación cristiana es sobre todo una llamada de amor que atrae y que se refiere a algo más allá de uno mismo, descentra a la persona, inicia un «camino permanente, como un salir del yo cerrado en sí mismo hacia su liberación en la entrega de sí y, precisamente de este modo, hacia el reencuentro consigo mismo, más aún, hacia el descubrimiento de Dios» (Benedicto XVI, Carta enc. Deus caritas est, 6).

La experiencia del éxodo es paradigma de la vida cristiana, en particular de quien sigue unavocación de especial dedicaciónal servicio del Evangelio. Consiste en una actitud siempre renovada de conversión y transformación, en un estar siempre en camino, en un pasar de la muerte a la vida, tal como celebramos en la liturgia: es el dinamismo pascual. En efecto, desde la llamada de Abrahán a la de Moisés, desde el peregrinar de Israel por el desierto a la conversión predicada por los profetas, hasta el viaje misionero de Jesús que culmina en su muerte y resurrección, la vocación es siempre una acción de Dios que nos hace salir de nuestra situación inicial, nos libra de toda forma de esclavitud, nos saca de la rutina y la indiferencia y nos proyecta hacia la alegría de la comunión con Dios y con los hermanos. Responder a la llamada de Dios, por tanto, es dejar que él nos haga salir de nuestra falsa estabilidad para ponernos en camino hacia Jesucristo, principio y fin de nuestra vida y de nuestra felicidad.

Esta dinámica del éxodo no se refiere sólo a la llamada personal, sino a la acción misionera y evangelizadora de toda la Iglesia. La Iglesia es verdaderamente fiel a su Maestro en la medida en que es una Iglesia «en salida», no preocupada por ella misma, por sus estructuras y sus conquistas, sino más bien capaz de ir, de ponerse en movimiento, de encontrar a los hijos de Dios en su situación real y de compadecer sus heridas. Dios sale de sí mismo en una dinámica trinitaria de amor, escucha la miseria de su pueblo e interviene para librarlo (cf. Ex 3,7). A esta forma de ser y de actuar está llamada también la Iglesia: la Iglesia que evangeliza sale al encuentro del hombre, anuncia la palabra liberadora del Evangelio, sana con la gracia de Dios las heridas del alma y del cuerpo, socorre a los pobres y necesitados.

Queridos hermanos y hermanas, este éxodo liberador hacia Cristo y hacia los hermanos constituye también el camino para la plena comprensión del hombre y para el crecimiento humano y social en la historia. Escuchar y acoger la llamada del Señor no es una cuestión privada o intimista que pueda confundirse con la emoción del momento; es un compromiso concreto, real y total, que afecta a toda nuestra existencia y la pone al servicio de la construcción del Reino de Dios en la tierra. Por eso, la vocación cristiana, radicada en la contemplación del corazón del Padre, lleva al mismo tiempo alcompromiso solidario en favor de la liberación de los hermanos, sobre todo de los más pobres. El discípulo de Jesús tiene el corazón abierto a su horizonte sin límites, y su intimidad con el Señor nunca es una fuga de la vida y del mundo, sino que, al contrario, «esencialmente se configura como comunión misionera» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 23).

Esta dinámica del éxodo, hacia Dios y hacia el hombre, llena la vida de alegría y de sentido. Quisiera decírselo especialmente a los más jóvenes que, también por su edad y por la visión de futuro que se abre ante sus ojos, saben ser disponibles y generosos. A veces las incógnitas y las preocupaciones por el futuro y las incertidumbres que afectan a la vida de cada día amenazan con paralizar su entusiasmo, de frenar sus sueños, hasta el punto de pensar que no vale la pena comprometerse y que el Dios de la fe cristiana limita su libertad. En cambio, queridos jóvenes, no tengáis miedo a salir de vosotros mismos y a poneros en camino. El Evangelio es la Palabra que libera, transforma y hace más bella nuestra vida. Qué hermoso es dejarse sorprender por la llamada de Dios, acoger su Palabra, encauzar los pasos de vuestra vida tras las huellas de Jesús, en la adoración al misterio divino y en la entrega generosa a los otros. Vuestra vida será más rica y más alegre cada día.

La Virgen María, modelo de toda vocación, no tuvo miedo a decir su «fiat» a la llamada del Señor. Ella nos acompaña y nos guía. Con la audacia generosa de la fe, María cantó la alegría de salir de sí misma y confiar a Dios sus proyectos de vida. A Ella nos dirigimos para estar plenamente disponibles al designio que Dios tiene para cada uno de nosotros, para que crezca en nosotros el deseo de salir e ir, con solicitud, al encuentro con los demás (cf. Lc 1,39). Que la Virgen Madre nos proteja e interceda por todos nosotros.
Papa Francisco
Vaticano, 29 de marzo de 2015
Domingo de Ramos


En la página del Vaticano pueden encontrar el 52 Mensaje para la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones en diferentes idiomas y también mensajes de las jornadas anteriores: 
Ir a la página Mensajes del Papa Francisco para Vocaciones

El Papa Francisco en su pontificado ha hablado en repetidas ocasiones sobre la Vida Consagrada toda la información en http://www.vocacionesnativas.es/p/papa-francisco.html