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jueves, 17 de octubre de 2019

Don Braulio: “Es tan hermoso y tan grande ser cristiano que no podemos guardarlo para nosotros mismos: seamos discípulos misioneros”


La Parroquia de Villacañas acoge el Retiro Misionero de la Vicaría de La Mancha, recordando a tres misioneros naturales de este municipio toledano.


En la semana central de preparación de la Jornada Mundial de las Misiones, que se celebra el próximo 20 de octubre, Villacañas ha acogido un participativo retiro misionero presidido por el Arzobispo de Toledo, Mons. Braulio Rodríguez Plaza, que ha estado acompañado por el Vicario Episcopal de La Mancha, Emilio Palomo Guío, el Arcipreste y Párroco de Villacañas, Luis Lucendo, y el Delegado de Misiones, Jesús López Muñoz.

            La Archidiócesis de Toledo se encuentra en “marcha misionera”, avanzando hacia la celebración de la Jornada Mundial de las Misiones, el próximo domingo 20 de octubre, enmarcada en el Mes Misionero Extraordinario, que convocado por el Papa Francisco ha provocado una dinámica misionera que moviliza a todos los fieles toledanos para vivir con más entusiasmo misionero el día a día pastoral.

            En la semana central de preparación del DOMUND, como se conoce en España a la Jornada Mundial de las Misiones, Villacañas ha acogido un participativo retiro misionero, en el que se daban encuentro diferentes realidades eclesiales y pastorales de la Vicaría de La Mancha.




El Arzobispo de Toledo, Mons. Braulio Rodríguez Plaza, que presidía el retiro misionero, ha destacado que la “Alegría del Evangelio, la alegría de lo que significa creer en cristo y vivir la vida cristiana no tiene parangón, no tiene comparación”, por eso hacía una invitación a vivir la oración misionera en cada momento de la vida, como modo de ponerse siempre a disposición de la misión y de la responsabilidad que todos y cada uno de los fieles cristianos poseen.

Junto al Arzobispo toledano se encontraban el Vicario Episcopal de La Mancha, Emilio Palomo Guío, el Arcipreste y Párroco de Villacañas, Luis Lucendo, el Delegado de Misiones, Jesús López Muñoz, el Vicario Parroquial de Villacañas, Alberto Ramos, además de numerosos sacerdotes de la Vicaría de La Mancha y fieles llegados de varias parroquias.

A todos ellos se dirigía Mons. Braulio Rodríguez Plaza cuando insistía en la importancia de “la misión de todos nosotros como discípulos misioneros y la misión que llamamos ad gentes, pero sin olvidar que la misión pertenece a todo el Pueblo de Dios y no está limitado a los obispos ni a los sacerdotes”.

En referencia a la misión ad gentes, Mons. Rodríguez Plaza recordaba a tres misioneros naturales de Villacañas, como el Padre Juan López, fallecido en abril del 2018, que durante cuarenta años sirvió al Evangelio en Chile, el Padre Félix Zaragoza, también destinado en Chile, y el Padre Gustavo Molina, que en la actualidad se encuentra en Perú.



Desde el recuerdo a estos misioneros y a todos los de la Archidiócesis de Toledo, en la actualidad 133 misioneros repartidos por todo el mundo, el Arzobispo de Toledo alertaba sobre “la idea tan romántica que muchas veces tenemos sobre las misiones, pero que no nos damos cuenta de que no se trata simplemente de ir allí y decir todo nosotros desde Europa, pensando que llevamos todo y qué cosas hacemos... ¡qué no!, que allí está Cristo, pero que hace falta que lo conozcan, por nuestra actividad y porque nosotros formamos parte de esa carne transfigurada de Cristo”.

Mons. Braulio Rodríguez pedía que “nos alcance la presencia de los más pobres y sobre todo los que no conocen a Cristo, para que Dios nos conceda la gracia de encontrarnos a Cristo y llevarlos a los demás, los de cerca y los de lejos, por eso os digo que la Iglesia os necesita sin duda”. Interpelaba el Arzobispo, “¿sientes tuyo el Evangelio y la persona de Jesús para llevarlo a nuestra sociedad hasta el fin del mundo?”, proseguía afirmando que “claro, a veces pensamos que esta realidad es para otros, pero no, es una llamada para todos, desde la unión con Cristo, porque Él es el primer y el más grande evangelizador, no hay otro más grande”.

“Es tan hermoso y tan grande ser cristiano que no podemos guardarlo para nosotros mismos: seamos discípulos misioneros”, eran las palabras con las que Mons. Rodríguez Plaza redondeaba su intervención durante el retiro misionero celebrado en Villacañas, haciendo un claro llamamiento “para vivir el DOMUND, colaborando con nuestra aportación económica pero también con nuestra oración, porque en este Mes Misionero Extraordinario necesitamos todas vuestras oraciones, todas nuestras oraciones, para que la misión de la Iglesia siga sintiendo la vitalidad del Espíritu Santo”.

El Arzobispo de Toledo concluía agradeciendo “vuestras muchas oraciones, para que mi salud esté ahora como está de bien, sintiendo alegría por poder visitar esta parte de nuestra diócesis, concentrada de algún modo en la parroquia de Villacañas, en esta Vicaría de La Mancha”.

Este fin de semana la Dirección Diocesana de Obras Misionales Pontificias de Toledo y la Delegación Diocesana de Misiones de Toledo han preparado con alegría los actos centrales del Mes Misionero Extraordinario, que consistirán en una Vigilia de Oración, el próximo sábado 19 de octubre, a las 20:00 horas, en el Seminario de Toledo, y la celebración de la Santa Misa por el DOMUND, que tendrá lugar a las 12:00 horas, en la Santa Iglesia Catedral Primada, presidida por el Arzobispo de Toledo.

Además, en la recta final del Mes Misionero Extraordinario, el próximo jueves, 24 de octubre, Illescas acogerá el último retiro misionero de la Vicaría de la Sagra, y el 27 de octubre, a las 12:00 horas, la Santa Iglesia Catedral Primada acogerá un acto de envío misionero diocesano, para todas las realidades eclesiales de la Archidiócesis de Toledo, que presidido por el Arzobispo de Toledo será el punto final del Mes Misionero Extraordinario en la Archidiócesis de Toledo.

jueves, 5 de abril de 2018

Falleció el misionero Padre Juan López - Gasco Romero

Misionero en la Iglesia Diocesana de Talca (Chile) durante 40 años, en la actualidad se encontraba en su pueblo natal, Villacañas (Toledo)


La Delegación Diocesana de Misiones de Toledo y la Dirección Diocesana de Obras Misionales Pontificias en Toledo piden oraciones por el eterno descanso de este incansable misionero, que demostró la fortaleza del Evangelio en Chile.

El misionero diocesano Padre Juan López - Gasco Romero (nacido en Villacañas el 4 de febrero de 1936 y ordenado sacerdote en Toledo el 19 de septiembre de 1959) partía ayer, miércoles 4 de abril, al encuentro del Señor. Una noticia que era recibida con cercanía, gratitud misionera y oraciones, por la disposición constante de ayuda y cooperación que el Padre Juan López - Gasco ha tenido, tanto en Chile como en España, para contribuir en el anuncio del Evangelio y hacer presente el testimonio misionero.

Durante cerca de 40 años el Padre Juan López - Gasco sirvió al Evangelio en Chile, en la Iglesia diocesana de Talca. Llegó a Chile a mediados de la década de los años 70. En 1977 fue nombrado Vicario Cooperador de las parroquias Inmaculada Concepción de Talca y Maule. En 1979 Vicario Cooperador de El Sagrario y en enero de 1983 Vicario Episcopal de Talca Rural. En octubre de ese mismo año asumió como párroco en San Clemente. En 1990 fue nombrado Vicario Judicial de la Diócesis y párroco de Romeral. En 1993 llegó a la parroquia Santa Teresita y en marzo de 1994 fue nombrado Secretario Canciller Diocesano y tomó posesión como párroco de la parroquia La Merced de Talca. Esta fue su última labor en una parroquia hasta su regreso a España por motivos de salud en agosto de 2015.


Durante cuatro décadas junto a la Iglesia diocesana de Talca también acompañó al movimiento apostólico Encuentro Matrimonial, fue asesor diocesano de los diáconos permanentes. También hay que recordar que fue profesor de Derecho Canónico en el Seminario San Pablo de Rauquén, por lo que muchas generaciones de sacerdotes y laicos chilenos conocieron de su testimonio pastoral.

Testimonio de entrega misionera: caridad y Evangelio

El Padre Juan López - Gasco acompañó y vivió en todo momento en la Iglesia diocesana de Talca. Su entrega siempre se midió con los consejos evangélicos, y así lo ha demostrado los últimos años en Villacañas (Toledo), donde apoyó la labor pastoral parroquial.

De las palabras del Padre Juan López - Gasco, que conservamos en la Delegación Diocesana de Misiones y en la Dirección Diocesana de Obras Misionales Pontificias, queremos recordar las que escribiera para Carta de Casa en el año 2010, a raíz de los terremotos de Haití y también de Chile.

En aquel momento nos decía el Padre Juan:

"Se nos cayeron muros y casas completas. Muchas cosas materiales a las que les teníamos cariño, desaparecieron ante nuestros ojos sin que nada pudiéramos hacer. Perdimos seres queridos y de un  momento a otro nos sentimos solos y desamparados.

Todo quedó a oscuras, todo quedo en silencio, como una invitación a mirar a lo más profundo de nuestra alma. Tuvimos miedo, pena, rabia, nos sentimos frágiles, pequeños y vulnerables. Todo esto sólo nos lleva a concluir que en esos minutos fuimos más que nunca verdaderamente humanos. El terremoto fue como un gran colador que mostró lo mejor y lo peor de nosotros mismos.

Los chilenos tenemos que aprender mucho de la solidaridad, de esa que no tiene que ver con campañas, esa de todos los días. Nos falta respetarnos y tolerarnos más. Aceptar que en la empatía está la verdadera solidaridad. Se nos cayeron las máscaras y los muros, aparecieron nuestras lágrimas, muchas veces expresadas en cuatro paredes. Aparecieron seres de luz haciendo campañas, ollas comunes y gestos de solidaridad que sin duda generaron una sonrisa en el rostro de Dios.

El terremoto del alma es el más lento de sanar. No nos sirve para ello el dinero, la tecnología y tantas otras cosas en las cuales nos apoyamos. Todo nos sirve y nos ayuda pero tendremos que pararnos desde adentro para que lo que construyamos afuera sea de una solidez que el próximo remezón no sea capaz de botar. Usemos el humor, la fe y los afectos, creo que con esto el camino se hará más fácil para todos".

El humor era una de las notas características del Padre Juan López - Gasco, que ya disfruta de la contemplación directa de la sonrisa del rostro de Dios. Al Padre misionero Juan nuestra gratitud y oración. A Él le pedimos que le acoja, con la fuerza y el entusiasmo misionero que nos ofrece este tiempo pascual. ¡Gracias Padre Juan!

Nota: El funeral y exequias del Padre Juan López - Gasco se celebrará en la Parroquia de Villacañas (Toledo) en la tarde del 5 de abril de 2018.