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lunes, 30 de septiembre de 2019

Cómo vivir el Mes Misionero Extraordinario de octubre de 2019

Tres acontecimientos destacarán durante los días del Mes Misionero Extraordinario Octubre 2019. El primero, el martes 1 de octubre en la Basílica de San Pedro, en donde el Santo Padre Francisco presidirá las Vísperas, antecedidas por la vigilia misionera: Radio Vaticano transmitirá en directo la celebración.


Comienza octubre y con él nos preparamos a vivir el Mes Misionero Extraordinario convocado por el Papa Francisco el 22 de octubre de 2017, con el fin de “de alimentar el ardor de la actividad evangelizadora de la Iglesia ad gentes”. Proclamando el Mes Misionero con el tema “Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión en el mundo”, el Santo Padre entiende despertar la conciencia de la missio ad gentes y retomar con un nuevo impulso la responsabilidad del anuncio del Evangelio. 

En el Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones 2019 el Papa Francisco explica el motivo por el cual eligió el mes de octubre para vivir un Mes Misionero extraordinario:

He pedido a toda la Iglesia que durante el mes de octubre de 2019 se viva un tiempo misionero extraordinario, para conmemorar el centenario de la promulgación de la Carta apostólica Maximum illud del Papa Benedicto XV (30 noviembre 1919). La visión profética de su propuesta apostólica me ha confirmado que hoy sigue siendo importante renovar el compromiso misionero de la Iglesia, impulsar evangélicamente su misión de anunciar y llevar al mundo la salvación de Jesucristo, muerto y resucitado. 

Coincidencia con el Sínodo para la región Panamazónica
Por otra parte, en su mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones del 20 de octubre, el Papa señala la coincidencia providencial con la celebración del Sínodo especial de los obispos para la región Panamazónica, con la cual destaca que la misión confiada por Jesús, con el don de su espíritu, sigue siendo actual y necesaria también para los habitantes de esas tierras.

Un Pentecostés renovado abre las puertas de la Iglesia para que ninguna cultura permanezca cerrada en sí misma y ningún pueblo se quede aislado, sino que se abran a la comunión universal de la fe. Que nadie se quede encerrado en el propio yo, en la autorreferencialidad de la propia pertenencia étnica y religiosa. La pascua de Jesús rompe los estrechos límites de mundos, religiones y culturas, llamándolos a crecer en el respeto por la dignidad del hombre y de la mujer, hacia una conversión cada vez más plena a la verdad del Señor resucitado que nos da a todos la vida verdadera.

Cómo vivir el Mes Misionero Extraordinario
Cuatro son las dimensiones señaladas el Sumo Pontífice para vivir con más intensidad el camino de preparación y realización del Mes Misionero Extraordinario de octubre de 2019: el encuentro personal con Jesucristo vivo en su Iglesia, a través de la Eucaristía, la Palabra de Dios, la oración personal y comunitaria; el testimonio de los santos, los mártires de la misión y los confesores de la fe, expresión de las Iglesias esparcidas por todo el mundo; la formación misionera a través de la escritura, catequesis, espiritualidad, y teología y la caridad misionera.

Eventos destacados del mes
Tres acontecimientos destacarán durante los días del Mes Misionero Extraordinario Octubre 2019. El martes 1 de octubre en la Basílica de San Pedro el Santo Padre Francisco presidirá las Vísperas, antecedidas por la Vigilia misionera y algunos testimonios.

El 7 de octubre, en la Basílica de Santa María la Mayor a las tres de la tarde se tendrá un rosario internacional guiado por el cardenal Fernando Filoni. Para este evento la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y las Obras Misionales Pontificias han invitado a Radio María a transmitir en directo vía radio y vídeo en los cinco continentes.

Por último, el domingo 20 de octubre, Jornada Misionera Mundial, el Sumo Pontífice celebrará la Santa Eucaristía en la Plaza de San Pedro, a las diez y media de la mañana.

Fuente: Vatican News

sábado, 13 de febrero de 2016

La Delegación Diocesana de Misiones de Toledo participa en un curso de misionología en el Vaticano

El curso se ha impartido en el Centro Internacional de Animación Misionera (CIAM) que está al servicio de la Iglesia para la renovación espiritual de los responsables de pastoral de la misión y para el crecimiento del espíritu misionero en toda la Iglesia
En representación de la Delegación Diocesana de Misiones de Toledo y la Dirección Diocesana de Obras Misionales Pontificias en Toledo ha participado Fernando Redondo Benito

Ayer se clausuraba en el Vaticano, en el Centro Internacional de Animación Misionera (CIAM), el Curso de Misionología que ha reunido a responsables de la pastoral misionera en España y en América desde el pasado 1 de febrero, convocados por el propio CIAM y la Dirección Nacional de Obras Misionales Pontificias en España. El CIAM, erigido por la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, está al servicio de la Iglesia para la renovación espiritual de los responsables de pastoral de la misión y para el crecimiento del espíritu misionero en toda la Iglesia.

En representación de la Delegación Diocesana de Misiones de Toledo y la Dirección Diocesana de Obras Misionales Pontificias en Toledo ha participado en el curso de misionología Fernando Redondo Benito, con el objetivo de contribuir a la labor de animación, formación y cooperación misioneras que ha sido encomendada por el Arzobispo de Toledo, Monseñor Braulio Rodríguez Plaza, al Delegado Diocesano de Misiones, Jesús López Muñoz.


En el curso han participado como ponentes el Padre Fabrizio Meroni, Secretario General de la Pontificia Unión Misional, el Padre Ryszard Szmydky, Secretario general de la Pontificia Obra de Propagación de la Fe; el Dr. Guzmán Carriquiry, ponente de las II Jornadas de Pastoral de la Archidiócesis de Toledo, en la actualidad Vicepresidente de la Comisión Pontificia para América Latina; Monseñor Protase Rugambwa, presidente de las Obras Misionales Pontificias (OMP); el Padre Carlos del Valle, rector del Colegio de San Pedro; el Padre Fernando Domingues, de la Pontificia Obra de San Pedro Apóstol; el recientemente reelegido director nacional de las Obras Misionales Pontificias en España, Anastasio Gil García; Monseñor Savio Hon Tai Fai; el Padre Vito del Prete, director de la Agencia Fides; la secretaria general de la Pontificia Obra de la Santa Infancia, Baptistine Ralamboarison.

Los ponentes han recordado la Universalidad de la misión con unas concreciones muy precisas desde el contexto del magisterio del Papa Francisco. Como han señalado algunos de los ponentes, debemos tender hacia unas estructuras eclesiales más misioneras, pasando del modelo catequético al modelo de iniciación cristiana; del “yo soy un católico practicante” a un “yo soy un discípulo – misionero”; de las obras de beneficencia al “amor preferencial por los pobres”; de las familias que apoyan a las misiones a “las familias para la misión”; de la parroquia “comunidad de los sacramentos” a la “comunidad misionera de fe”; de una formación intelectual a una verdadera formación de la espiritualidad misionera; de una Iglesia que invita a entrar a una Iglesia que va hacia las “periferias existenciales”.

En definitiva se trata de cambiar acentos, de acciones pastorales, conscientes que llevan a la Iglesia hacia una “salida misionera”, a estar en estado permanente de misión.

lunes, 20 de abril de 2015

Mensaje del Papa Francisco para la 52 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones

"EL ÉXODO, EXPERIENCIA FUNDAMENTAL DE LA VOCACIÓN" DEL MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA 52 JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES Y JORNADA VOCACIONES NATIVAS 2015 QUE EN ESPAÑA CELEBRAMOS CONJUNTAMENTE EL 26 DE ABRIL CON EL LEMA "QUÉ BUENO CAMINAR CONTIGO"


Queridos hermanos y hermanas:

El cuarto Domingo de Pascua nos presenta el icono del Buen Pastor que conoce a sus ovejas, las llama por su nombre, las alimenta y las guía. Hace más de 50 años que en este domingo celebramosla Jornada Mundial de Oración por las VocacionesEsta Jornada nos recuerda la importancia de rezar para que, como dijo Jesús a sus discípulos, «el dueño de la mies… mande obreros a su mies» (Lc 10,2). Jesús nos dio este mandamiento en el contexto de un envío misionero: además de los doce apóstoles, llamó a otros setenta y dos discípulos los mandó de dos en dos para la misión (cf. Lc 10,1-16). Efectivamente, si la Iglesia «es misionera por su naturaleza» (Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Ad gentes, 2), la vocación cristiana nace necesariamente dentro de una experiencia de misión. Así, escuchar y seguir la voz de Cristo Buen Pastor, dejándose atraer y conducir por él y consagrando a él la propia vida, significa aceptar que el Espíritu Santo nos introduzca en este dinamismo misionero, suscitando en nosotros el deseo y la determinación gozosa de entregar nuestra vida y gastarla por la causa del Reino de Dios.

Entregar la propia vida en esta actitud misionera sólo será posible si somos capaces de salir de nosotros mismos. Por eso, en esta 52 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, quisiera reflexionar precisamente sobre ese particular «éxodo» que es la vocación o, mejor aún, nuestra respuesta a la vocación que Dios nos da. Cuando oímos la palabra «éxodo», nos viene a la mente inmediatamente el comienzo de la maravillosa historia de amor de Dios con el pueblo de sus hijos, una historia que pasa por los días dramáticos de la esclavitud en Egipto, la llamada de Moisés, la liberación y el camino hacia la tierra prometida. El libro del Éxodo ―el segundo libro de la Biblia―, que narra esta historia, representa una parábola de toda la historia de la salvación, y también de la dinámica fundamental de la fe cristiana. De hecho, pasar de la esclavitud del hombre viejo a la vida nueva en Cristo es la obra redentora que se realiza en nosotros mediante la fe (cf. Ef 4,22-24). Este paso es unverdadero y real «éxodo», es el camino del alma cristiana y de toda la Iglesia, la orientación decisiva de la existencia hacia el Padre.

En la raíz de toda vocación cristiana se encuentra este movimiento fundamental de la experiencia de fe: creer quiere decir renunciar a uno mismo, salir de la comodidad y rigidez del propio yo para centrar nuestra vida en Jesucristo; abandonar, como Abrahán, la propia tierra poniéndose en camino con confianza, sabiendo que Dios indicará el camino hacia la tierra nueva. Esta «salida» no hay que entenderla como un desprecio de la propia vida, del propio modo sentir las cosas, de la propia humanidad; todo lo contrario, quien emprende el camino siguiendo a Cristo encuentra vida en abundancia, poniéndose del todo a disposición de Dios y de su reino. Dice Jesús: «El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna» (Mt 19,29). La raíz profunda de todo esto es el amor. En efecto, la vocación cristiana es sobre todo una llamada de amor que atrae y que se refiere a algo más allá de uno mismo, descentra a la persona, inicia un «camino permanente, como un salir del yo cerrado en sí mismo hacia su liberación en la entrega de sí y, precisamente de este modo, hacia el reencuentro consigo mismo, más aún, hacia el descubrimiento de Dios» (Benedicto XVI, Carta enc. Deus caritas est, 6).

La experiencia del éxodo es paradigma de la vida cristiana, en particular de quien sigue unavocación de especial dedicaciónal servicio del Evangelio. Consiste en una actitud siempre renovada de conversión y transformación, en un estar siempre en camino, en un pasar de la muerte a la vida, tal como celebramos en la liturgia: es el dinamismo pascual. En efecto, desde la llamada de Abrahán a la de Moisés, desde el peregrinar de Israel por el desierto a la conversión predicada por los profetas, hasta el viaje misionero de Jesús que culmina en su muerte y resurrección, la vocación es siempre una acción de Dios que nos hace salir de nuestra situación inicial, nos libra de toda forma de esclavitud, nos saca de la rutina y la indiferencia y nos proyecta hacia la alegría de la comunión con Dios y con los hermanos. Responder a la llamada de Dios, por tanto, es dejar que él nos haga salir de nuestra falsa estabilidad para ponernos en camino hacia Jesucristo, principio y fin de nuestra vida y de nuestra felicidad.

Esta dinámica del éxodo no se refiere sólo a la llamada personal, sino a la acción misionera y evangelizadora de toda la Iglesia. La Iglesia es verdaderamente fiel a su Maestro en la medida en que es una Iglesia «en salida», no preocupada por ella misma, por sus estructuras y sus conquistas, sino más bien capaz de ir, de ponerse en movimiento, de encontrar a los hijos de Dios en su situación real y de compadecer sus heridas. Dios sale de sí mismo en una dinámica trinitaria de amor, escucha la miseria de su pueblo e interviene para librarlo (cf. Ex 3,7). A esta forma de ser y de actuar está llamada también la Iglesia: la Iglesia que evangeliza sale al encuentro del hombre, anuncia la palabra liberadora del Evangelio, sana con la gracia de Dios las heridas del alma y del cuerpo, socorre a los pobres y necesitados.

Queridos hermanos y hermanas, este éxodo liberador hacia Cristo y hacia los hermanos constituye también el camino para la plena comprensión del hombre y para el crecimiento humano y social en la historia. Escuchar y acoger la llamada del Señor no es una cuestión privada o intimista que pueda confundirse con la emoción del momento; es un compromiso concreto, real y total, que afecta a toda nuestra existencia y la pone al servicio de la construcción del Reino de Dios en la tierra. Por eso, la vocación cristiana, radicada en la contemplación del corazón del Padre, lleva al mismo tiempo alcompromiso solidario en favor de la liberación de los hermanos, sobre todo de los más pobres. El discípulo de Jesús tiene el corazón abierto a su horizonte sin límites, y su intimidad con el Señor nunca es una fuga de la vida y del mundo, sino que, al contrario, «esencialmente se configura como comunión misionera» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 23).

Esta dinámica del éxodo, hacia Dios y hacia el hombre, llena la vida de alegría y de sentido. Quisiera decírselo especialmente a los más jóvenes que, también por su edad y por la visión de futuro que se abre ante sus ojos, saben ser disponibles y generosos. A veces las incógnitas y las preocupaciones por el futuro y las incertidumbres que afectan a la vida de cada día amenazan con paralizar su entusiasmo, de frenar sus sueños, hasta el punto de pensar que no vale la pena comprometerse y que el Dios de la fe cristiana limita su libertad. En cambio, queridos jóvenes, no tengáis miedo a salir de vosotros mismos y a poneros en camino. El Evangelio es la Palabra que libera, transforma y hace más bella nuestra vida. Qué hermoso es dejarse sorprender por la llamada de Dios, acoger su Palabra, encauzar los pasos de vuestra vida tras las huellas de Jesús, en la adoración al misterio divino y en la entrega generosa a los otros. Vuestra vida será más rica y más alegre cada día.

La Virgen María, modelo de toda vocación, no tuvo miedo a decir su «fiat» a la llamada del Señor. Ella nos acompaña y nos guía. Con la audacia generosa de la fe, María cantó la alegría de salir de sí misma y confiar a Dios sus proyectos de vida. A Ella nos dirigimos para estar plenamente disponibles al designio que Dios tiene para cada uno de nosotros, para que crezca en nosotros el deseo de salir e ir, con solicitud, al encuentro con los demás (cf. Lc 1,39). Que la Virgen Madre nos proteja e interceda por todos nosotros.
Papa Francisco
Vaticano, 29 de marzo de 2015
Domingo de Ramos


En la página del Vaticano pueden encontrar el 52 Mensaje para la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones en diferentes idiomas y también mensajes de las jornadas anteriores: 
Ir a la página Mensajes del Papa Francisco para Vocaciones

El Papa Francisco en su pontificado ha hablado en repetidas ocasiones sobre la Vida Consagrada toda la información en http://www.vocacionesnativas.es/p/papa-francisco.html

lunes, 24 de noviembre de 2014

Papa Francisco: 'Toda generación está llamada a ser misionera'

El Santo Padre anima a 'ser Iglesia en salida', a los participantes del Congreso misionero nacional promovido por la Conferencia Episcopal Italiana


Zenit.org


"La misericordia cambia la historia de los individuos incluso la de los pueblos". Lo ha dicho el santo padre Francisco durante su discurso el pasado sábado a los participantes en el IV Congreso misionero nacional promovido por la Conferencia Episcopal Italiana.

A los presentes, el Papa ha recordado que "toda generación es llamada a ser misionera", a llevar "lo que tenemos dentro", "lo que el Señor nos ha dado".  De este modo, ha señalado que una Iglesia misionera no puede ser otra cosa que "en salida", que no tiene miedo de encontrar, de descubrir las novedades, de hablar de la alegría del Evangelio, a todos sin distinción.  Por eso, ha exhortado a conservar esta gracia de Dios, "hacerla crecer y darla en herencia a las nuevas generaciones de cristianos".

Asimismo, el Santo Padre les ha agradecido por lo que hacen y les ha pedido que se comprometan "con pasión para tener vivo este espíritu".

Por otro lado, Francisco ha precisado que la misión es tarea de todos los cristianos, no sólo de algunos. "¡Es tarea también de los niños! En las Obras Misionales Pontificias, los pequeños gestos de los niños educan a la misión", ha recordado.

Nuevamente durante el discurso, el Pontífice les ha exhortado a no dejarse robar la esperanza y el sueño de cambiar el mundo con el Evangelio. "Salir significa superar la tentación de hablarnos entre nosotros olvidando a los muchos que esperan de nosotros una palabra de misericordia, de consolación, de esperanza", ha asegurado Francisco.

Además, el Papa ha indicado que en la catequesis los niños deben recibir una catequesis misionera. Y ha advertido que a veces, también en la Iglesia nos dejamos llevar por el pesimismo, que corre el riesgo de privar del anuncio del Evangelio a muchos hombres y mujeres. ¡Vamos adelante con esperanza!, ha exclamado.

Hablando de los misioneros mártires de la fe y de la caridad, el Santo Padre ha afirmado que nos indican que la victoria está sólo en el amor y en una vida gastada por el Señor y por el prójimo, a partir de los pobres. Salir --ha pedido Francisco-- y no permanecer indiferentes a la miseria, a la guerra, a la violencia de nuestras ciudades, al abandono de los ancianos, al anonimato de tanta gente necesitada y a la distancia de los pequeños. "Salir y no tolerar que en nuestras ciudades cristianas haya niños que no saben hacer la señal de la cruz", ha observado el Pontífice.

Finalmente, ha recordado que "salir es ser trabajadores de paz, esa paz que el Señor nos dona cada día y de la que el mundo necesita tanto". Por eso, "los misioneros no renuncian nunca al sueño de la paz, también cuando viven en las dificultades y en las persecuciones, que hoy vuelven a sentirse con fuerza".


viernes, 7 de noviembre de 2014

Intención misionera del Papa para noviembre

El Papa Francisco nos propone en este mes de noviembre orar "Para que los seminaristas, religiosos y religiosas jóvenes tengan formadores sabios y bien preparados"


En octubre el Papa Francisco se dirigía a los miembros de la Congregación vaticana del Clero y les hablaba de qué significa ser sabios a la hora de formar vocaciones, tan necesario especialmente en los países de misión:

Dios no cesa de llamar algunos a seguirlo y servirlo en el ministerio ordenado. Pero también nosotros, debemos hacer nuestra parte, mediante la formación, que es la respuesta del hombre, de la Iglesia al don de Dios, ese don que Dios le hace a través de las vocaciones. Se trata de custodiar y cultivar las vocaciones, para que den frutos maduros. Ellas son un «diamante en bruto», que hay que trabajar con cuidado, respeto de las personas y paciencia, para que brillen en medio del pueblo de Dios. La formación, por tanto, no es un acción unilateral, con el que alguien transmite nociones, teológicas o espirituales. Jesús no dijo a quienes llamaba: «ven, te explico», «sígueme, te enseño»: ¡no!; la formación que Cristo ofrece a sus discípulos se realiza, por el contrario, a través de un «ven y sígueme», «haz como yo hago», y este es el método que también hoy la Iglesia quiere adoptar para sus ministros. La formación de la que hablamos es una experiencia discipular, que acerca a Cristo y permite configurarse cada vez más con Él.

Un parecido itinerario de descubrimiento y valoración de la vocación tiene un fin preciso: la evangelizaciónToda vocación es para la misión y la misión de los ministros ordenados es la evangelización, en todas sus formas. Ella parte en primer lugar del «ser», para luego traducirse en un «hacer». Los sacerdotes están unidos en una fraternidad sacramental, por lo tanto, la primera forma de evangelización es el testimonio de fraternidad y de comunión entre ellos y con el obispo. De una semejante comunión puede surgir un fuerte impulso misionero, que libra a los ministros ordenados de la cómoda tentación de estar más preocupados del consentimiento del otro y del propio bienestar en lugar de estar animados por la caridad pastoral, por el anuncio del Evangelio, hasta las más remotas periferias”.

Durante este mes oremos por las #vocaciones especialmente en las misiones para que reciban una preparación y formación adecuada que les permita responder con fidelidad a la su #vocación.

viernes, 31 de octubre de 2014

Papa Francisco: Sean misioneros y no “peluqueros espirituales”


Una Iglesia que no sale en misión está enferma, la gente necesita testimonios creíbles, preguntarse por qué somos cristianos, señaló el Papa Francisco en su encuentro con el Movimiento Schoenstatt donde llamó a no dedicarse “al grupito” o peinar ovejas, sino ser misioneros y sostenerse con el rezo del Rosario a María.

Una Iglesia que no sale es una Iglesia ‘de exquisitos’. Un movimiento eclesial que no sale en misión, es un movimiento ‘de exquisitos’. Y a lo más, en vez de ir a buscar ovejas para traer, o ayudar o dar testimonio, se dedican al grupito, a peinar ovejas. ¿No? Son peluqueros espirituales. ¿No? Eso no va”, indicó el Pontífice en la audiencia que concedió en el Aula Pablo VI por los cien años de Schoenstatt y donde abordó también María como educadora, la importancia de la familia y el matrimonio, la sociedad de hoy, y la Iglesia.

A continuación las palabras del Papa gracias a Radio Vaticana:

Testimonio, Misión, Oración

“Parto de una frase de Papa Benedicto XVI. La Iglesia no crece por proselitismo sino por atracción… La atracción la da el testimonio. Consejo primero: testimonio. O sea, vivir de tal manera que otros tengan ganas de vivir. Como nosotros. Testimonio. No hay otro. No hay otro.

Vivir de tal manera que otros se interesen en preguntar ¿por qué? El testimonio. El camino del testimonio. Que de eso no hay nada que lo supla. Testimonio en todo. Nosotros no somos salvadores de nadie. Somos transmisores de alguien que nos salvó a todos. Y eso solamente lo podemos transmitir si asumimos en nuestra vida en nuestra carne, en nuestra historia, la vida de ese alguien que se llama Jesús. O sea testimonio. Testimonio.

Y esto no sólo en las obras de caridad. Por supuesto hay que hacerlas porque el protocolo con el cual nos van a juzgar a todos está en Mateo 25 ¿no es cierto? Bueno entonces sí, testimonio en las obras de caridad, etc. ¿No? En el trabajo de promoción, de educación, de hacer cosas por los demás.

No sólo eso, no. Sino testimonio de vida. ¿Cómo vivo yo? ¿Tengo doble vida? Es decir ¿me proclamo cristiano y vivo como pagano? La mundanidad espiritual, el espíritu del mundo que Jesús condena tanto. Basta leer el Evangelio de Juan, cómo es repetitivo en eso.

¿Yo lo comparto más o menos con mi fe cristiana? ¿Mitad y mitad? El testimonio te tiene que agarrar todo, ¿no? Es una opción de vida. O sea, perdón, yo testimonio porque esa es la consecuencia de una opción de vida. Así es que eso es el primer paso. Sin testimonio no podés ayudar a ningún joven ni a ningún viejo. ¡A nadie! Y, evidentemente que todos flaqueamos, que todos somos débiles, que todos tenemos problemas y no siempre damos un buen testimonio. Pero la capacidad de humillarnos dentro, la capacidad de pedir perdón cuando nuestro testimonio no es el que debe ser.

Y un testimonio que también tenga dentro la capacidad de movernos, de hacernos salir, de ir en misión, que no es ir a hacer proselitismo. Es ir a ayudar, a compartir, y que vean cómo lo hacemos y qué hacemos.

Yo me repito mucho en esto. Una Iglesia que no sale es una Iglesia ‘de exquisitos’. Un movimiento eclesial que no sale en misión, es un movimiento ‘de exquisitos’. Y a lo más, en vez de ir a buscar ovejas para traer, o ayudar o dar testimonio, se dedican al grupito, a peinar ovejas. ¿No? Son peluqueros espirituales. ¿No? Eso no va.

O sea salir, salir de nosotros mismos. Una Iglesia o un movimiento, una comunidad cerrada se enferma. Tiene todas las enfermedades de la cerrazón. Un movimiento, una Iglesia, una comunidad que sale se equivoca, se equivoca. Pero es tan lindo pedir perdón cuando uno se equivoca. Así que no tengan miedo. Salir en misión. Salir en camino. Somos caminantes. Pero cuidado, santa Teresa lo avisaba, por ahí en el camino, nos gusta un lindo lugar y nos quedamos ahí, ¿no? Nos olvidamos que tenemos que seguir para allá. No quedarnos. Descansar sí, pero después seguir caminando y caminantes, no errantes. Porque se sale para dar algo. Se dale en misión. Pero no se sale para dar vueltas sobre uno mismo, ¿no?, dentro de un laberinto que ni nosotros mismos podemos comprender. Caminantes y no errantes.

Y ahí sí, con la misión, la oración. Nadie puede decir ‘Jesucristo es el Señor’ si el Espíritu Santo no te lo inspira. Y para eso tenés que rezar. Tenés que reconocer que tenés al Espíritu Santo adentro que y que es el mismo Espíritu Santo el que te da fuerza para ir adelante, ¿no?

Oración. No dejar la oración. Y la oración a la Virgen que es una de las cosas que en la confesión yo suelo preguntar. Bueno ¿cómo va tu relación con la Virgen? Rosario. Pero la oración. Volvemos a lo que dije antes de la Madre. Para que la Madre me acompañe, me busque, me diga dónde falta el vino, etc., esas cosas que hace ella. Oración, misión, salir.

Y una cosa que ustedes los jóvenes van a tener: la tentación del cansancio. O porque no ves los resultados, o porque bueno el espectáculo se acabó y ya está muy aburrido, y voy a buscar otra cosa. En eso, en el primer síntoma de cansancio que encuentren, cansancio del camino, pero de cualquier forma, abran la boca a tiempo. Pidan consejo a tiempo. Me está pasando esto. Salí ‘en cuarta’ y ahora ‘estoy marcha atrás’. Pero la tentación del cansancio es muy sutil. Porque detrás de la tentación del cansancio de salir a la misión, se esconde el egoísmo. Y se esconde, en última instancia, el espíritu mundano, ¿no?, volver a la comodidad, al estar bien, a pasarla bien o como quieran.

Así es que yo te diría: testimonio, para que la luz brille, que no esté escondida debajo de la cama, ¿no?, que brille la luz, y vean las obras buenas que hace el Padre a través de nosotros, obviamente, ¿no? Testimonio. Para que pregunten por qué vivís así, coherencia de vida caminar, caminantes no errantes y cuidarse de la tentación del cansancio. No se me ocurre otra cosa, no cierto. ¿Qué consejo nos da para invitar a nuestros amigos a compartir una vida más plena en Cristo?

Creo que con eso basta, ¿no?”.

Fuente (con vídeo): www.aciprensa.com