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jueves, 17 de diciembre de 2015

X Aniversario del Seminario Mayor San José de Moyobamba (Perú)


El 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción, el Seminario Mayor San José de Moyobamba celebró su décimo aniversario. Para ello tuvimos una jornada de puertas abiertas para que todas las personas que quisiesen pudiesen conocer el Seminario.


La Santa Misa fue precedida por Monseñor Rafael, el cual, agradeció a Dios por el cumplimiento de este aniversario. Luego tuvimos venta de riquísimos platos nacionales e internacionales, cuyos fondos son destinados al cuidado de las vocaciones sacerdotales. Seguidamente, después de haber gustado del sabroso almuerzo, los seminaristas presentaron distintos actos artísticos. Y como acto final, todos los alumnos del Seminario Mayor junto con los seminaristas menores cantamos a la Inmaculada Virgen María, Madre y Señora de todos los sacerdotes y seminaristas.


Agradecemos al Señor por todas las gracias que ha derramado durante estos años en nuestro querido Seminario Mayor de San José de nuestra Prelatura de Moyobamba.




martes, 24 de noviembre de 2015

Testimonio misionero: EXPIAR y REPARAR, por Julio Alonso Ampuero

Julio Alonso Ampuero en el centro, junto a voluntarios (Foto de archivo)
Cárcel de menores varones. Hay chicos desde 14 años. Son más de 800. En el sector donde toca hoy son unos 70-80. Los que han ingresado en el último mes.

Tras los saludos, oración guiada, con la ayuda de algún canto. Los chicos cierran sus ojos y entran en la oración. Piden perdón. El nuevo director –reticente en permitir nuestra entrada- se asoma por curiosidad: queda asombrado ante lo que ven sus ojos.

Es domingo. Ahí mismo celebramos la misa. El Señor Resucitado se hace presente con todo su poder. Receptividad de los jóvenes, que absorben todo como esponjas.

Después de la misa, se hacen grupos, con un texto sencillo para reflexionar. Mientras los laicos con quienes voy llevan la reunión, yo confieso. Todos quieren acercarse al sacramento. Hasta los no bautizados quieren confesar. Previamente, la coordinadora les ha explicado que el sacerdote no puede decir nada… aunque le maten.

Fuera de la confesión, uno de los jóvenes me lanza a bocajarro:     
            -Padre, ¿está bien ayunar?
            -¿Por qué lo dices?, le respondo
          -Porque yo siento necesidad de expiar y reparar [no usó estas palabras, pero eso fue lo que dijo] el mal que he hecho. A veces no desayuno y estoy sin comer hasta el mediodía. Y alguna vez he ayunado el día entero…

Yo me quedo sin palabras. Solo sé darle un abrazo y decirle:
            -¡Adelante!

Una vez fuera, he sentido vergüenza de mí mismo, de mi poco sentido de expiación y reparación, de la poca conciencia de la gravedad de mis pecados. Yo no habré cometido los delitos que él, pero he recibido mucha más gracia: por eso, mis pecados son en comparación mucho más graves. Y tal vez, si yo hubiera tenido unas circunstancias como las suyas, probablemente habría caído mucho más bajo que él…

Sí, una vez más, los pobres me evangelizan… Verdaderamente, los publicanos y las prostitutas nos llevan la delantera en Reino de los Cielos...

Julio Alonso Ampuero
Diócesis de Lurín (Perú)