lunes, 9 de noviembre de 2020

Obituario: Padre Ricardo Mariano Merchán Serrano, misionero, forjador de fraternidad

 

El Domingo 8 de noviembre de 2020 fallecía el Padre Mariano Merchán, a los 90 años, con 67 años de entrega sacerdotal y misionera.

Misiones Toledo / Fernando Redondo

Mariano Merchán, “y Serrano por mi madre” solía añadir, ha sido un testimonio vivo de entrega misionera, porque en la misión ha forjado toda su vida de servicio al Evangelio y del encuentro con todos los hermanos, siendo un verdadero forjador de fraternidad misionera. Han sido 90 años de vida, en los que 67 los ha vivido con entrega sacerdotal y misionera.

De su trayectoria sacerdotal nada se podría entender sin los cuarenta años de servicio misionero en Ecuador, donde por siempre quedó ligado y comprometido; allí desarrolló abundantes proyectos sociales y pastorales, en los que contó con la complicidad de instituciones públicas y privadas de Castilla – La Mancha, que vieron en él una persona entregada sin medida a su pueblo, porque con el pueblo de Ecuador vivió, lloró y sonrió.

Esa especial unión misionera con Ecuador le llevó a emprender un nuevo viaje, para “ayudar y vivir con mi pueblo ecuatoriano” la situación que se vivió en el año 2016, con un terremoto que desoló y provocó muchos damnificados en Ecuador. Mariano Merchán, con 86 años en aquel momento, no lo pensó y sintió el impulsó evangélico de estar con los que sufren, haciendo efectivas las bienaventuranzas en su propia vida.

El Papa Francisco, en el mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones de este año, indicaba que “la llamada a la misión, la invitación a salir de nosotros mismos por amor de Dios y del prójimo se presenta como una oportunidad para compartir, servir e interceder”. Tres verbos que en la vocación misionera de Mariano Merchán estaban siempre presente: compartir, servir e interceder.

Por ello, los últimos años, nunca había dejado de colaborar con la pastoral misionera, ofreciendo testimonio en muchos centros educativos y parroquias. De igual manera ha estado colaborando estrechamente con la pastoral de migraciones. En ambas pastorales, misionera y migraciones, encontraba la oportunidad de seguir forjando fraternidad misionera, porque eran muchas las personas que han sentido el acompañamiento de Mariano Merchán.

Humilde en su vida, como también en su fallecimiento, acogido siempre en el Señor, presentaba un espíritu y mirada crítica. No se conformaba Mariano Merchán, con lo que veía, tampoco con las estructuras cerradas, porque siempre ha estado empujado por el Espíritu Santo, mostrando siempre una gran fidelidad a la Iglesia.

Gratitud a Dios, en su Trinidad Misionera, es la que están expresando todos los miembros de la pastoral misionera de la Archidiócesis de Toledo por la vida del Padre Mariano Merchán. Gratitud por su acompañamiento espiritual y por sus oraciones, ya que el gran pilar de la animación misionera, la oración, estaba siempre salvada y segura por este misionero, de pequeña cruz sobre el pecho, de marcada sonrisa de sus vivencias en La Mancha, como en Villanueva de Bogas, donde siempre ha quedado marcada su pastoral parroquial, de consejos siempre vividos desde el Evangelio.

Oremos por el Padre Mariano Merchán, dando gracias por los frutos de su vida pastoral, que son de Jesucristo, y pidiendo por el eterno descanso de su alma, porque ahora él nos seguirá acompañando a todos los que viven la animación misionera en Ecuador, en la Archidiócesis de Toledo y en tantos lugares en los que Mariano Merchán ha dejado huella, anunciando a Jesucristo, anunciando siempre desde la alegría del Evangelio.