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lunes, 2 de julio de 2018

#VeranoMisión: “Un don particular que la Iglesia ofrece a todos los jóvenes”

En las OMP en España llevamos muchos años difundiendo y fomentado las experiencias de voluntariado misionero de jóvenes. Están organizadas por muchas instituciones de la Iglesia en España: parroquias, Delegaciones de Misiones o de Juventud, institutos misioneros, congregaciones religiosas, universidades.


Estas experiencias de voluntariado misionero se ofrecen también en muchos otros países porque son un gran estímulo para la formación personal y cristiana de los jóvenes. Por eso es una gran alegría constatar que sean recogidas en el texto “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. Éste es el Documento de trabajo correspondiente a la XV Asamblea General ordinaria del Sínodo de los Obispos, que tendrá lugar del 3 al 28 de octubre de este año.

En la rueda de prensa de presentación del mismo -el pasado 19 de junio- el cardenal Lorenzo Baldiserri, Secretario General del Sínodo de los Obispos, señalaba que el documento está divido en tres partes. Se trata de seguir un método de discernimiento en tres pasos: reconocer, interpretar, elegir. Señalaba que reconocer es participar de la mirada de Dios sobre la realidad, observando la forma en que Dios nos habla a través de ella. Interpretar la realidad es profundizar hacia una visión integral y sinfónica para vencer la confusión y resolver la fragmentación. Y que, por último, de todo ello se desprende la necesidad de elegir para llegar a decisiones concretas, proféticas y prácticas.

Por eso en la última parte se han recogido algunas “buenas prácticas” -en palabras de Mons. Fabio Fabene, Subsecretario del Sínodo- provenientes de las respuestas al Cuestionario del documento preparatorio. Se proponen en el Documento de trabajo como pistas orientativas a toda la Iglesia para favorece el objetivo de la Asamblea del Sínodo de “ayudar a todos los jóvenes, sin excluir a ninguno, hacia la alegría del amor”, porque los jóvenes pueden “con su presencia y su palabra ayudar a la Iglesia a rejuvenecer su rostro” (n. 1 del Documento).

Una de las “buenas prácticas” de la pastoral con jóvenes que ayudan a este fin son las experiencias misioneras que hacen los jóvenes, frecuentemente en su tiempo de vacaciones. De ellas se dice literalmente en el Documento de trabajo en número 195:

“Para muchos jóvenes, el voluntariado internacional es capaz de combinar la sensibilidad a la solidaridad con la aspiración de viajar y el descubrimiento de otras culturas y mundos desconocidos: se trata también de un lugar de encuentro y colaboración con jóvenes alejados de la Iglesia y no creyentes. El voluntariado misionero, cuidado y desarrollado en muchos países y por varios Institutos de vida consagrada masculinos y femeninos, es un don particular que la Iglesia puede ofrecer a todos los jóvenes: la preparación, el acompañamiento y el asumir desde una perspectiva vocacional una experiencia misionera es un campo privilegiado para el discernimiento vocacional de los jóvenes”.

De las experiencias misioneras de jóvenes se resaltan varias cosas: su motivación en la sensibilidad de los jóvenes por la solidaridad junto el deseo de viajar y conocer; de ahí surge la oportunidad de encontrar a otros jóvenes alejados de Cristo y de la Iglesia. Por eso las califica de “un don particular que la Iglesia puede ofrecer a todos los jóvenes”, porque además pueden ser un medio muy eficaz de discernimiento vocacional.

Las experiencias de voluntariado misionero son una riqueza tanto para los jóvenes que tienen la oportunidad de participar en ellas como para las comunidades que les envían o que les reciben. La Iglesia ha recibido de Cristo la misión de propagar el reino de Dios por el mundo entero sin distinción de fronteras, de culturas o de condicionamientos humanos. Los misioneros han entregado su vida a esta hermosa tarea y que los jóvenes puedan colaborar y compartir la fe en Cristo y la experiencia de Iglesia es un gran don. Sólo la Iglesia en la persona de los misioneros les puede ofrecer este don; por eso, muchas instituciones eclesiales lo brindan organizando experiencias misioneras para jóvenes de las que muchos se benefician.

En las OMP en España nos alegramos de este reconocimiento que se hace en el Documento de trabajo de la XV Asamblea General ordinaria del Sínodo de los Obispos y animamos a todos a unirnos a los jóvenes que van a hacer sus experiencias misioneras, orando por ellos y siguiendo en las redes sociales el hashtag #VeranoMisión.

Fuente: OMP España



domingo, 14 de junio de 2015

La Delegación Diocesana de Misiones y Obras Misionales Pontificias impulsan acciones misioneras en Perú

La tercera edición de #VeranoMisión en la Archidiócesis de Toledo arranca una vez más en La Rinconada del Tajo (Toledo)


El Delegado Episcopal de Misiones, Jesús López Muñoz, ha destacado que un gran número de estos misioneros de #VeranoMisión son laicos que cooperan constantemente con la obra de evangelización

Más de veinte personas, entre las que se encuentra una familia formada por los padres y sus seis hijos, participarán este año en el programa #VeranoMisión que, impulsado por la Delegación Diocesana de Misiones de la Archidiócesis de Toledo y la Dirección Diocesana de Obras Misionales Pontificias, se desarrollará durante los meses estivales en la acción misionera que Toledo mantiene en Perú.

Misioneros y misioneras que esta mañana, junto a cerca de cien personas, participaban en La Rinconada del Tajo en el arranque de la tercera edición de #VeranoMisión, ocasión propicia para participar en actividades misioneras en Perú y en actividades formativas en España, que sirven para profundizar en la naturaleza misionera de la Iglesia.

En ese sentido, el Delegado Episcopal de Misiones, Jesús López Muñoz, destacaba que es el momento de renovar nuestra cercanía al Decreto Conciliar Ad Gentes, sobre la actividad misionera, que en los próximos meses celebrará su 50 Aniversario, por lo que recordaba que “precisamente Ad Gentes nos recuerda que la Iglesia es misionera por naturaleza, por lo que nuestro trabajo por la misión no solo debe ser constante sino que debe ser nuestra prioridad pastoral”.

López Muñoz también destacaba que un gran número de estas personas que participan en #VeranoMisión  son “laicos que cooperan a la obra de evangelización”, proseguía afirmando que “Ad Gentes nos recuerda que esta cooperación logra el fomento entre los laicos del conocimiento y amor de las misiones, que suscita vocaciones y el incesante uso de dar a otros el don de la fe que hemos recibido gratuitamente”.

Durante la convivencia misionera celebrada esta mañana, cuyo punto central ha sido la celebración de la Eucaristía, que ha estado acompañada de los cantos del Coro Joven de la Parroquia “Nuestra Señora de La Paz” de La Puebla de Montalbán, también se ha recordado el mensaje que el Papa Francisco ya ha elaborado para la Jornada Mundial de las Misiones que se celebrará el próximo mes de octubre, en el que recuerda que “la pasión del misionero es el Evangelio”. En este sentido Jesús López les pedía que no olviden que “debéis ser testimonio y vida, insuflar acá y allá, en nuestras calles y en los corazones, la alegría de la autenticidad del Evangelio”.

Desde la Delegación Diocesana de Misiones de Toledo, afirmando que todos estamos llamados a la misión, se pone a disposición de todas las personas interesadas que deseen contribuir a la dinamización y la animación misionera, que pueden encontrar más información en la página web www.misionestoledo.org o poniéndose directamente en contacto con la Delegación en el teléfono 925224100 (Extensión 163).



lunes, 23 de marzo de 2015

¿Dónde está tu hermano?, hilo conductor del encuentro misionero de jóvenes de este fin de semana


Cada año las Obras Misionales Pontificias organizan un Encuentro Misionero de Jóvenes. Este fin de semana ha tenido lugar en Madrid el de este año, y ya van doce, que “no sólo ha tenido un tinte testimonial para estimular la fe, sino una dimensión oracional que nos ha llevado al necesario contacto con Cristo junto con el deseo, compartido de cada misionero y misionera, de hablar de Él a los demás, además, dando y ofreciendo la propia vida porque ellos son nuestros hermanos y hermanas”, explica el misionero javeriano Rolando Ruiz, que ha participado en este encuentro. La pregunta “¿Dónde está tu hermano?” ha sido el hilo conductor del encuentro que ha reunido a casi 200 jóvenes de todas las diócesis de España.

El encuentro comenzó el viernes por la noche, con el testimonio de Nico Montero, cantautor creyente, profesor de filosofía, con amplio recorrido a través de los lugares en dónde se encuentran muchos hermanos, lugares de marginación, desde donde el grito de la fe recobra significado y a la vez se convierte en expresión de confianza. “Su voz, es un don, es poesía hecha oración. Él nos ha permitido vivir un momento diferente para estar con el Señor y entrar en el grito de la humanidad que tiene ansia de felicidad y que recurre a Dios como manantial de vida”, explica el misionero.

Tras la acogida y presentación del encuentro por el director nacional de Obras Misionales Pontificias, Anastasio Gil, Mons. Carlos Osoro, arzobispo de Madrid, dio comienzo, el sábado, a la segunda jornada con un coloquio muy cercano y lleno de fe. A la pregunta: ¿Dónde está tu hermano?, el arzobispo les decía: “Jóvenes estamos llamados a una nueva misión. Ser misioneros para anunciar el Evangelio y que llegue a todos. Solo con Dios podremos dar respuesta a esa pregunta desde el amor. El amor no es una revolución de dar la vuelta a la tortilla y que todo siga igual, para ello es necesario que ¡cambiemos el corazón del hombre!”.

“Jóvenes sed misioneros, Jesús os ha convocado para ser sus testigos”, “Jóvenes viajad sin maletas, llevar vuestra vida con la intención de darla. Gastadla para los demás”. Se ha referido también Mons. Osoro, recordaba el misionero javeriano, a la imagen de la Virgen de la Almudena, diciendo que ella da a su Hijo a los demás. Ha explicado, además, que los jóvenes tienen un radar especial para captar las necesidades, por eso, el Señor los elige, como al apóstol san Juan. Lo mismo pasa con los discípulos de Emaús, ya que junto al Señor se experimenta algo especial, y al descubrirlo salen corriendo para anunciar. “Seamos peregrinos guiados por el Evangelio como hacen los misioneros. El discípulo es el que es capaz de hacer experimentar a los demás lo que sintieron los discípulos de Emaús desde la alegría”. Ser imagen y semejanza de Dios es ser amor y ese amor no debe guardarse para sí.

A propósito de los misioneros preguntaba a los jóvenes: “¿Quieres ser misionero entregando tu vida a los demás? Debemos buscar donde está nuestro hermano, en el necesitado, en el que sufre, en el que nos necesita. Jóvenes y misioneros, es la unión perfecta para profundizar en cómo entregarse más por los hermanos”.

A continuación tuvo lugar una mesa redonda con Pepe Cabanach y Javier Alonso Sandoica, “los excluidos en la misión”. Durante 10 años se han acercado a estos excluidos en la misión de los 5 continentes a través de los vídeos del DOMUND, de Infancia Misionera y Vocaciones Nativas. “Ellos nos acercan a algunos territorios de Misión y al trabajo de los misioneros”, explica Rolando Ruiz. “Han querido trazar la vida de los misioneros a través de las actividades que ellos realizan. Han visto que, en muchas misiones, donde los misioneros están suele ser un lugar desahuciado en donde nadie pone el pie. Los misioneros encuentran en estos lugares una gran alegría, ya que su visión va más allá de la mirada humana, llega donde otros no van, se queda cuando otros se marchan. Para ellos, el misionero dice a su hermano: ‘tus deseos encuentran su plenitud en Dios’. En los misioneros se encuentran seres humanos llenos de Dios, son santos de nuestro tiempo”. Y concluían: “Conocer a los misioneros te cambia la vida, te das cuenta de una entrega de la propia vida, no te quedas indiferente”.

Por la tarde, otro de los momentos de este encuentro ha sido la visita a las hermanas en el Cottolengo del padre Alegre. “Nos han acogido como en casa. Nos han sorprendido, Dios nos ha sorprendido en ellas y en todas las hermanas que hacen comunidad con ellas. Ellas se dedican a los más necesitados de entre los más necesitados. Lo hacen con una gran alegría, viendo a Dios en ellos. En efecto, con su vida decían este es tu hermano, esta es tu hermana. En la lógica de la fe, del abandono y de la confianza en la Providencia nos han dejado callados y sin palabras”, explica el misionero.
Las hermanas del padre Alegre, de hecho, no piden nada para su sostenimiento, no tienen salario, ni tienen subvenciones, tampoco aceptan nada que no sea pura confianza en la Providencia. “Una visita de amor y sorpresa. La vocación de las hermanas Eva y Claudia igual de asombrosas como lo es el Cottolengo. Confianza ciega que nos da aliciente y nos hace ver cuánto nos falta aún andar el camino de la fe y del abandono: Dios se preocupa de nosotros y procura que no falta nada a los que le necesitan. La oración en la vida de Cottolengo es fundamental, ya sea para las religiosas como para las mujeres que ahí viven”.

El domingo comenzó con el testimonio de la hermana Paciencia Melgar desde su experiencia con el ébola. Su testimonio ha sido un encuentro con un rostro sereno que transmitía mucha paz y alegría y, al mismo tiempo, una gran fe. Ella, que se enfermó de ébola y que vio morir a muchas hermanas y hermanos, inició agradeciendo a las hermanas misioneras que fueron a Guinea Ecuatorial, en donde ella nació, para dar ahí su vida por los hermanos. Ahí nacía también su vocación, en ese dar la vida por los demás. Habló a los jóvenes de su vocación misionera invitándoles a escuchar la llamada de Dios. “Fui a Liberia como mujer, misionera y obediente, por ‘mis hermanos’, allí nos sorprendió el ébola. Mi hermano”, contaba, “es todo mundo, no importa la raza, no importa el lugar, no hay barreras ni fronteras”. Ha narrado brevemente lo que ha vivido, la situación tan dolorosa y de tanta soledad y miedo que ha procurado el ébola. Veía morir a sus hermanos y hermanas estando en el mismo lecho de dolor. Pocas fuerzas pero suficientes para levantarse y dar una mano al otro. Sí, ella dice que hay una enfermedad y que “nuestro mundo necesita una vacuna para sanar la indiferencia, nuestro mundo necesita de nosotros para cambiar, necesitamos gente buena para salvar nuestro mundo”. En otras palabras es necesario cambiar nuestro corazón. “La tierra y el mar tienen fronteras, el corazón no. Nuestro mundo sangra por el ébola de la soledad y la pobreza”.

Después han seguido los testimonios de dos jóvenes, que han vivido experiencias de corta duración en misiones, uno de María Jesús Romero, de Ciudad Real, que ha estado en Guatemala, y el otro, de Miguel Ángel Díez Tascón, de Madrid, que ha estado en Chad y Burundi. Ellos han hablado cómo el corazón joven experimenta la fraternidad, igual que sucede a los misioneros, que viven como hermanos con los más lejanos. Para María Jesús y Miguel Ángel, su vida ha cambiado, ya no viven esta dimensión misionera solo allá sino también aquí en España. De hecho, la misión cambia la vida, tanto a los misioneros de toda la vida como a los que se acercan a la misión por unos meses durante el verano. El encuentro lo clausuraba José María Gil Tamayo, Secretario General y portavoz de la Conferencia Episcopal Española.