jueves, 10 de octubre de 2019

Don Braulio insta a los discípulos misioneros a recuperar “el estupor y el asombro” de los primeros seguidores de Jesucristo

El Arzobispo de Toledo, Mons. Braulio Rodríguez Plaza, ha presidido la Vigilia de Oración Misionera, de la Vicaría de Toledo, celebrada en la Casa Diocesana de Ejercicios “El Buen Pastor de Toledo”


Toledo acogía la celebración de una nueva actividad del Mes Misionero Extraordinario, preparada por la Dirección Diocesana de Obras Misionales Pontificias, que ha contado con la presencia del Vicario General de la Archidiócesis de Toledo, Francisco César García Magán, y del Delegado de Misiones, Jesús López Muñoz.



La programación del Mes Misionero Extraordinario, convocado por el Papa Francisco con el lema “Bautizados y Enviados”, prosigue su marcha en la Archidiócesis de Toledo, con el objetivo de motivar la reflexión misionera y despertar la vocación misionera ad gentes, siendo paradigma y modelo para toda la pastoral que se desarrolla en las parroquias y movimientos de fieles de Toledo.

Para ello, en la Casa Diocesana de Ejercicios “El Buen Pastor” de Toledo, se han dado encuentro un numeroso grupo de fieles de la Vicaría de Toledo, que han querido acompañar al Arzobispo de Toledo, Mons. Braulio Rodríguez Plaza, en la segunda de las vigilias de oración extraordinarias, que daban comienzo en Talavera de la Reina el pasado 1 de octubre y que continuarán en la Vicaría de La Mancha (Villacañas, 17 de octubre) y en la Vicaría de la Sagra (Illescas, 24 de octubre), junto a la celebrada este jueves 10 de octubre en Toledo.

En esta ocasión la vigilia misionera ha contado también con la presencia del Vicario General de la Archidiócesis de Toledo, Francisco César García Magán, del Arcipreste de Toledo, Jesús Martín Gómez, y del Delegado de Misiones, Jesús López Muñoz, junto a otros sacerdotes y misioneros, que también han querido hacer presente sus oraciones y la aportación misionera del Arzobispo de Toledo.
Mons. Braulio Rodríguez Plaza, Arzobispo de Toledo, instaba durante sus palabras en la Vigilia misionera a que los discípulos misioneros recuperen “el estupor y el asombro” de los primeros seguidores de Jesucristo, que provocó que “llevaran en pocos siglos la fe cristiana a muchos lugares”, porque afirma que “ese estupor y asombro han desaparecido como característica del pueblo cristiano, ciertamente no en todos, y eso es lo que justamente lo que el Papa Francisco pide que verdaderamente nosotros recuperemos”.

“¿Será posible que lo recuperemos?”, se pregunta el Arzobispo de Toledo, y respondía que “para ello es el primer punto por el que tenemos que orar, sabiendo que existe esperanza para poder recuperar ese estupor y asombro que nos haga sentirnos discípulos misioneros y proclamar sin miedo el Evangelio”.

Además pedía que “Dios nos conceda la gracia de encontrarnos con Cristo y llevarlo a los demás, los de cerca y los de lejos”. Se preguntaba también el Arzobispo, “¿Te sientes misionero, discípulo misionero, enviado a llevar al Evangelio a todos, absolutamente a todos?”, indicando que precisamente sentir esa necesidad de llevar el Evangelio es la tarea esencial de todo cristiano, porque “desde el bautismo y con todos los sacramentos, cada cristiano es vocación misionera, cada cristiano es salida misionera”.

En ese sentido recordaba que el Papa Francisco insiste en nuestra llamada a la conversión misionera, recordándonos y haciéndonos recordar la novedad de las palabras de Jesús, porque si miramos “el rostro actual de la Iglesia, debemos ser capaces de discernir las palabras del Papa Francisco desde la presencia del Espíritu Santo, que nos ha refrescado las palabras del Concilio Vaticano II”.

Por ello hacía un llamamiento para que los fieles laicos “salgan a la misión ad gentes”, que los laicos “reconozcan su misión dentro de la Iglesia, porque todos tenemos una misión”. Además, en la línea del Mes Misionero Extraordinario, Mons. Rodríguez Plaza ha insistido en la urgencia y necesidad de la misión ad gentes.

Concluía sus palabras el Arzobispo de Toledo con palabras de gratitud a las actividades de animación misionera que se están desarrollando en la Archidiócesis de Toledo, desde las Obras Misionales Pontificias y la Delegación Diocesana de Misiones, para revitalizar el espíritu misionero de todas las parroquias.